Blog de educación y de crítica social y política que busca luchar contra la estulticia y falta de sentido común instalados en nuestra sociedad.
31 Mayo 2015
No nos es lícito hablar con los hombres. Tampoco dejar que nos vean podemos. No es todo poder ni libre albedrío en la inmortalidad. Conversar con vosotros no puedo, por tanto, y debo buscar quien me preste su voz. Los hermanos Rivero y su madre cedieron su pluma a mi alada palabra tres años atrás –erraréis si pensáis que ellos son quienes hilan las frases; soy yo quien les dicta-. Agradezco en el alma generosidad semejante, mas tengo una cuita que el desasosiego alimenta. Me ha dicho Fernando que el blog ha llegado a su fin, que se siente cansado y un corto verano no ha de bastar para recuperarse, que quiere otras cosas hacer, el imbécil. Lo juzgo egoísta y absurdo, mas para que cambie el sentido de su decisión nada puedo hacer yo, pobre etéreo titán, a pesar de la deuda que tiene conmigo. Le he permitido crecer, escribir de mil cosas, pensar y observar desde puntos de vista distintos –antes de mí era corto, cual Epimeteo, mi hermano, de razonamiento-. Le enseñé a redactar con troqueos y dáctilos, ritmos que gustan en Grecia, mi tierra; y ahora me paga con el ostracismo. Ha llegado, por tanto, la hora temida en que os debo decir hasta siempre y volver al Olimpo, lugar donde todo es concepto –si algo os mostré con palabras que vuelan es que los dioses no somos, que sólo existimos si el hombre da forma a la idea-. Quisiera, no obstante, pediros a cuantos habéis recibido mi voz que cojáis el testigo, la antorcha que alumbra, el fuego purificador, y no sea hasta siempre mi adiós, sino un cálido luego nos vemos.
Estos tres años he sido feliz con vosotros sabiendo que estabais detrás, aunque poco dijerais. Me doy por contento si a alguno mi verbo llenó, si no ha permitido que el viento se lleve mi alada palabra a la nada y en su corazón rebosante un lugar ha dejado a este viejo y sufrido titán solitario, que sólo desea traeros el bien, la razón y la ciencia, que hizo de la bonhomía su esencia y razón de existir y de ser, pues si un nombre define mi alma es bondad, que soy bueno en el buen sentido del término.
Me ha gustado dictar a Fernando mis textos en barras de bar, copita y cigarro mediante, que somos los dos de ambrosía magníficos degustadores, artículos todos escritos en viejo papel ya gastado, e incluso los hubo que fueron en vil servilleta de bar recogidos. Un día le quise dictar en ajena morada, mas nada encontró que sirviera, por lo que plasmó mis palabras en pobre cartón de papel de inodoro. ¡Qué cosas…, usaba hasta el canto!
No digáis que agotado el tesoro y que falta de asuntos la lira enmudece. Prefiero dejar en los labios la miel y no tanto la hiel del hastío. De muchos asuntos profundos y leves hablé; otros muchos quedaron en musas con ansias de vida, de ser redactados, y alguno nació para no ser leído; su tiempo pasó. Los artículos son variados, en tema y en forma, que cerca de ciento cincuenta no dan para poco. Hemos hablado estos años de cosas distintas pues, aunque quisimos hacer de la crítica fundamental objetivo, social y política, quiso el blog tener vida propia y a un lado el sendero marcado dejó, pues cierto no es que la línea más corta sea recta si es Psique el destino. Hemos hablado de vida y de muerte, de un inexistente allende los mares –lo sé porque vengo de allá, ¡vaya contrasentido!-; de lengua y razón, de enseñanza, los temas por mí más queridos, de formas impuestas de hablar, obligadas por almas mediocres, cumplidas por la mayoría; de nacionalismos palurdos, de dogmas e Iglesia que doma a los hombres. Si Zeus no existe, si sólo es idea y concepto, tampoco los otros, sus primos hermanos, son cosa distinta. Hablamos también de civismo, saber compartir, convivir con el prójimo, de conservar y cuidar el planeta, la casa de todos, para poder entregarlo mejor que lo hallamos; un tema central del discurso del blog, recurrente motivo, se basa en la vuelta del hombre a su alma olvidada, por miles de objetos inútiles adormecida. Ante todo, no obstante, he querido con nítida voz denunciar la estulticia reinante, común sinsentido, la vil desvergüenza de unos y el poco me importa de otros. Es cierto el rumor que insinúa que con generosa actitud permití que Fernando y que Luis escribieran de temas menores, artículos que de su pueblo y su gente noticia nos traen, excelso instituto de Pino Montano, Triana y Sevilla la Mora, La Zarza, Aldeanueva y La Vera, el recio terruño extremeño. Es falso que sean menores los temas.
Y bien, es llegada la hora de irme a otros lares, dejar que los vientos me lleven a arcanos lugares, partir sin mirar hacia atrás y, dejándolo todo, ligero de lastre –equipaje que pesa y que frena-, casi desnudo, cual hijo del mar, seguiré caminando y dejando la estela marina que os lleve de nuevo hacia mí. A vosotros, amigos, os digo hasta siempre y deseo que os vaya bonito. Mi alma agradece las horas que habéis dedicado a este viejo titán y asegura que cuando queráis hacer algo que fuerza y valor necesite, hallaréis al Titán Prometeo, el que alumbra a los hombres valientes y sabios. A cambio, yo sé que me recordaréis y, al contrario que el muelle en el alba, no me sentiré abandonado, que no habitaré donde habita el olvido, que no se ajarán mis trémulos pétalos –dulce rosa que muere llamando a la vida a sus frescos retoños-.
Y en fin, os requiero a las almas aladas del viejo rosal, del almendro de nata y de nieve, que anhelo de esto y de aquello seguir platicando, de hoy, de mañana y de ayer, compañeros del alma y amigos. Ha sido un placer.
Prometeo