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Un mundo de hormigas sin cigarras - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Un mundo de hormigas sin cigarras

         Desde que existe como tal, el Sistema Educativo ha sido concebido para formar a los más jóvenes de la sociedad en temas generales, cerrando el abanico cuando éstos se iban haciendo mayores y especializándolos en aspectos más concretos, intentando, eso sí, mantener un equilibrio entre las materias humanísticas y las científicas. Se buscaba así que los futuros adultos estuvieran especializados en un campo del saber y, al mismo tiempo, tuvieran un amplio bagaje cultural.

         Sin embargo, ahora que el único dios es el dinero, ahora que los gobiernos no osan levantar la voz ante el capital y se postran de hinojos ante el verdadero Poder, todo está diseñado para beneficiar a la gran empresa y vemos cómo el Sistema no busca la formación integral del individuo, sino simplemente su preparación como futuro trabajador, y la valía de las personas se mide exclusivamente atendiendo a cuánto puedan aportar a las empresas y a la economía, que es lo mismo, lo que significa que más que cuánto sabes, importa qué títulos tienes. Lo importante no es si vales o no, sino para qué sirves, es decir, para qué puedes ser utilizado.

         Así, si en los años ochenta vivimos la clara hegemonía de las materias científicas sobre las humanas, el actual giro de tuerca doblega ambos grupos en favor de las tecnologías y otras materias prácticas. Os engañáis si pensáis que esto tiene que ver con el libre albedrío de los alumnos y sus familias, su elección libre de materias. La distribución de las distintas disciplinas en el currículum y su preeminencia cuantificable en número de horas semanales no es cosa baladí, sino el quid de la cuestión.

         He leído acerca de un profesor de Historia de Estados Unidos, Gerald Conti, que a sus sesenta y dos años –tras cuarenta de servicio- ha presentado la dimisión como protesta contra lo que considera una nueva agresión contra el Sistema Educativo. En efecto, el ínclito Obama ha dejado claro que el Sistema debe “preparar a los alumnos atendiendo las exigencias de la nueva economía”, formación que gira alrededor de las asignaturas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), lo que significa olvidarse de todas las materias que formen el espíritu y hacerlos diestros en lo que pueda ayudar a la empresa a mejorar, es decir, curritos de mayor o menor altura, más o menos especializados y formados, pero curritos al fin y al cabo. Ahora se ha puesto de moda la llamada carrera doble, que aúna conocimientos de Derecho y de Economía, carrera a la que se están yendo estudiantes brillantes. Saldrán siendo altos ejecutivos, trabajadores bien remunerados que sirven para que los ricos ganen más dinero aún.

         Volvemos a la Revolución Industrial y renace, pues, el concepto de hombre máquina, en contraposición al de ser humano. En muy pocos años esas ideas que propiciaron medidas como las treinta y cinco horas de trabajo a la semana o cobertura sanitaria gratuita están quedándose obsoletas, con la aquiescencia o, al menos, la indiferencia de los beneficiarios. Los únicos que van a tener tiempo de ocio son los millones de personas que no tienen un trabajo.

         El nuevo hombre surgido en este escenario diseñado de la crisis será un individuo parecido a las hormigas, que viven sólo para trabajar. La diferencia es que éstas laboran para la colectividad, para sí mismas a la postre, y los hombres habrán de hacerlo para beneficiar a unas pocas manos. Se acabaron las cigarras.

         Éaco pidió a Zeus, su padre, que mitigara su insoportable soledad trayendo hombres y mujeres a su isla. El dios colmó el anhelo del héroe en ciernes metamorfoseando en hombres un ejército de hormigas que ante él desfilaban. Así nacieron los famosos mirmídones. Ahora Zeus y sus adláteres han decidido revertir la situación, devolviendo a los hombres su alma original. Y nada para las cigarras, nada para los que no produzcan beneficios contantes y sonantes, nada para el arte, lo que te enseñe a pensar y reflexionar acerca de la vida, lo que te ayude a adentrarte en la irrealidad. La única forma de evadirse que tienen la mayoría de las personas es la televisión, cuyos responsables han decidido que somos cerdos y no nos van a echar margaritas, que los cerdos comen de todo y en la inmundicia se sienten como en casa.

         No, no habrá cigarras en este nuevo mundo que se está diseñando, no habrá búhos, señor Huxley, sólo águilas y cerdos, autómatas laboriosos que ingieren su anhelada ración de soma, deliciosa en cuanto deseada, preparados ya para un nuevo día de trabajo rutinario. Muy técnicos todos, muy formados, que ahora ya no vale con saber apretar tornillos, que ahora hay que saber de software. Pero no, Literatura no, nada de Historia, a ver si van a darse cuenta de que un día los hombres fueron hombres, señor Huxley, antes de este mundo feliz que nos atrapa, y van a anhelar su dignidad perdida y entonces el soma será inútil. A ver si van a saber que la vida es sueño, y los sueños, sueños son, que al pobre viejo que aguardaba la muerte en la taberna del mar le vino el peor sentimiento que puede tener un moribundo, saber que no ha vivido, que Aquiles prefirió la plenitud a la longevidad y por eso fue grande, que su amigo Odiseo decidió que ni un día se le iría sin que él le robara un pellizco y vivió la vida en constante viaje, pues los héroes detestan los sillones, que el alma dormida es, como el arpa huérfana de dedos, alma que va muriendo, que el mar se cruza con la maleta vacía y el pecho lleno, en guerra siempre con las propias entrañas, que nada más triste hay que habitar el olvido, vivir la vida de una piedra sepultada entre ortigas, que el tiempo huye escurriéndose como mercurio cruel entre nuestros ávidos dedos y para tentarnos con la fresca rosa de hoy, destruye la dulce rosa de ayer, que son tristes los hombres que no viven con tres heridas o no mueren de amores; a ver si vamos a saber cuando estemos en lo más hondo del pozo que también al olmo moribundo le salen ramas verdes y, en definitiva, que la poesía es un arma cargada de futuro. No, no debemos saber de Historia ni de Literatura, señor Huxley, no vayamos a despertar de nuestro largo letargo y queramos hacer la revolución.

 Fernando Rivero 

         Desde que existe como tal, el Sistema Educativo ha sido concebido para formar a los más jóvenes de la sociedad en temas generales, cerrando el abanico cuando éstos se iban haciendo mayores y especializándolos en aspectos más concretos , intentando, eso sí, mantener un equilibrio entre las materias humanísticas y las científicas. Se buscaba así que los futuros adultos estuvieran especializados en un campo del saber y, al mismo tiempo, tuvieran un amplio bagaje cultural.

         Sin embargo, ahora que el único dios es el dinero, ahora que los gobiernos no osan levantar la voz ante el capital y se postran de hinojos ante el verdadero Poder, todo está diseñado para beneficiar a la gran empresa y vemos cómo el Sistema no busca la formación integral del individuo, sino simplemente su preparación como futuro trabajador, y la valía de las personas se mide exclusivamente atendiendo a cuánto puedan aportar a las empresas y a la economía, que es lo mismo, lo que significa que más que cuánto sabes, importa qué títulos tienes. Lo importante no es si vales o no, sino para qué sirves, es decir, para qué puedes ser utilizado.

         Así, si en los años ochenta vivimos la clara hegemonía de las materias científicas sobre las humanas, el actual giro de tuerca doblega ambos grupos en favor de las tecnologías y otras materias prácticas. Os engañáis si pensáis que esto tiene que ver con el libre albedrío de los alumnos y sus familias, su elección libre de materias. La distribución de las distintas disciplinas en el currículum y su preeminencia cuantificable en número de horas semanales no es cosa baladí, sino el quid de la cuestión.

         He leído acerca de un profesor de Historia de Estados Unidos, Gerald Conti, que a sus sesenta y dos años –tras cuarenta de servicio- ha presentado la dimisión como protesta contra lo que considera una nueva agresión contra el Sistema Educativo. En efecto, el ínclito Obama ha dejado claro que el Sistema debe “preparar a los alumnos atendiendo las exigencias de la nueva economía”, formación que gira alrededor de las asignaturas STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), lo que significa olvidarse de todas las materias que formen el espíritu y hacerlos diestros en lo que pueda ayudar a la empresa a mejorar, es decir, curritos de mayor o menor altura, más o menos especializados y formados, pero curritos al fin y al cabo. Ahora se ha puesto de moda la llamada carrera doble, que aúna conocimientos de Derecho y de Economía, carrera a la que se están yendo estudiantes brillantes. Saldrán siendo altos ejecutivos, trabajadores bien remunerados que sirven para que los ricos ganen más dinero aún.

         Volvemos a la Revolución Industrial y renace, pues, el concepto de hombre máquina, en contraposición al de ser humano. En muy pocos años esas ideas que propiciaron medidas como las treinta y cinco horas de trabajo a la semana o cobertura sanitaria gratuita están quedándose obsoletas, con la aquiescencia o, al menos, la indiferencia de los beneficiarios. Los únicos que van a tener tiempo de ocio son los millones de personas que no tienen un trabajo.

         El nuevo hombre surgido en este escenario diseñado de la crisis será un individuo parecido a las hormigas, que viven sólo para trabajar. La diferencia es que éstas laboran para la colectividad, para sí mismas a la postre, y los hombres habrán de hacerlo para beneficiar a unas pocas manos. Se acabaron las cigarras.

         Éaco pido a Zeus, su padre, que mitigara su insoportable soledad trayendo hombres y mujeres a su isla. El dios colmó el anhelo del héroe en ciernes metamorfoseando en hombres un ejército de hormigas que ante él desfilaban. Así nacieron los famosos mirmidones. Ahora Zeus y sus adláteres han decidido revertir la situación, devolviendo a los hombres su alma original. Y nada para las cigarras, nada para los que no produzcan beneficios contantes y sonantes, nada para el arte, lo que te enseñe a pensar y reflexionar acerca de la vida, lo que te ayude a adentrarte en la irrealidad. La única forma de evadirse que tienen la mayoría de las personas es la televisión, cuyos responsables han decidido que somos cerdos y no nos van a echar margaritas, que los cerdos comen de todo y en la inmundicia se sienten como en casa.

         No, no habrá cigarras en este nuevo mundo que se está diseñando, no habrá búhos, señor Huxley, sólo águilas y cerdos, autómatas laboriosos que ingieren su anhelada ración de soma, deliciosa en cuanto a deseada, preparados ya para un nuevo día de trabajo rutinario. Muy técnicos todos, muy formados, que ahora ya no vale con saber apretar tornillos, que ahora hay que saber de software. Pero no, Literatura no, nada de Historia, a ver si van a darse cuenta de que un día los hombres fueron hombres, señor Huxley, antes de este mundo feliz que nos atrapa, y van a anhelar su dignidad perdida y entonces el soma será inútil. A ver si van a saber que la vida es sueño, y los sueños, sueños son, que al pobre viejo que aguardaba la muerte en la taberna del mar le vino el peor sentimiento que puede tener un moribundo, saber que no ha vivido, que Aquiles prefirió la plenitud a la longevidad y por eso fue grande, que su amigo Odiseo decidió que ni un día se le iría sin que él le robara un pellizco y vivió la vida en constante viaje, pues los héroes detestan los sillones, que el alma dormida es, como el arpa huérfana de dedos, alma que va muriendo, que el mar se cruza con la maleta vacía y el pecho lleno, en guerra siempre con las propias entrañas, que nada más triste hay que habitar el olvido, vivir la vida de una piedra sepultada entre ortigas, que el tiempo huye escurriéndose como mercurio cruel entre nuestros ávidos dedos y para tentarnos con la fresca rosa de hoy, destruye la dulce rosa de ayer, que son tristes los hombres que no viven con tres heridas o no mueren de amores; a ver si vamos a saber cuando estemos en lo más hondo del pozo que también al olmo moribundo le salen ramas verdes y, en definitiva, que la poesía es un arma cargada de futuro. No, no debemos saber de Historia ni de Literatura, señor Huxley, no vayamos a despertar de nuestro largo letargo y queramos hacer la revolución.

Fernando Rivero

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Elena 05/12/2013 20:31

El ser humano tiene que vivir y normalmente lo hace de su trabajo por eso es mejor tener a ejecutivos preparados que consigan que las empresas de este país funcionen, que mal que les pese a algunos, son las que crean empleo. Distan mucho las condiciones laborales actuales de las de otras épocas, en la última década han empeorado con la aquiescencia de "los representantes de los trabajadores", pero quiero ser positiva y pensar que si formamos a buenos empresarios con gran capacidad humana," la doble" es una opción entre muchas, las cosas pueden mejorar sobre todo en este país donde la formación empresarial ha sido escasa o nula ya que funcionaba (y sigue) "el enchufismo" "el colegueo" y no la capacidad, la formación ... Quizás hemos sido demasiado "cigarras" .

Luis 05/21/2013 14:00

Comparto casi todo lo que dices, pero querría matizar dos expresiones: en España deberíamos superar algún día esa dicotomía entre "ciencias" y "letras" si de lo que hablamos es del objeto y no del método de tales estudios. Respecto de ese objeto o finalidad, la oposición está entre "ciencias" (e.e. conocimientos en sí) y "tecnologías", o entre "ciencia básica" y "ciencia aplicada". Como alguna vez escribió Emilio Lledó, tan humanísticas pueden ser las Matemáticas como el Latín (y bastante poco humanísticas -añado yo- la Lingüística Computacional o ciertas tendecias de Traducción-Interpretación).
El segundo término que urge matizar es el de "empresa", pues ahí metemos de todo: desde el pastor que se decide a comercializar sus quesos dándose de alta, hasta la Empresa, ese ente cada día más metafísico, menos localizado y tangible, donde realmente nos jugamos el ser o no ser. Sobre ello llevo tiempo queriendo escribir algo en este blog, y ahora me comprometo por escrito a intentarlo.
Enhorabuena.

Fernando Rivero 05/13/2013 00:30

Tienes razón. ¿A quién le interesa que vayan mal las empresas que generan puestos de trabajo? Por eso siempre apoyo a las empresas, no españolas, sino aquellas que crean trabajo en España, que no es lo mismo. Lo que estoy criticando es un nuevo modelo de sociedad y de formación del individuo. Claro que tiene que haber de todo, pero debe existir un equilibrio entre los distintos sectores y campos del saber y del hacer. También creo que las leyes deben ser hechas por los políticos sin interferencias buscando ese equilibrio entre el bienestar de las personas y los beneficios de las empresas, balanza también ésta inclinada hacia un lado. Con respecto a lo otro que dices, es vital y urgente que acabemos con el nepotismo, sobre todo en la Administración, porque es de todos y no el cortijo de nadie.

Lola G. 05/12/2013 17:40

Fernando, te superas a tí mismo. Este artículo es subleme: culto, brillante,de una claridad meridiana...También muy triste. Pero así es el mundo que nos ha tocado vivir, donde todos los valores tradicionales se van cayendo; todo lo bello. lo bueno y lo digno está siendo asesinado por unas manos que se consideran muy limpias, pero que no van a dejar en pié nada que merezca la pena. A mí aún me quedará por ver mucho horror, pero me dan más pena mis nietos: esos seres maravillosos a los que no sé qué horror de mundo les vamos a dejar.
Algo tendríamos que hacer, aunque sólo fuera por ellos.