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Todos tenemos un precio - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Todos tenemos un precio

     Ayer mantuve con mis amigos una discusión en la que mostré más vehemencia de la habitual. Hay algunos asuntos que me molestan especialmente, como la asimilación de esas ideas que flotan en el ambiente y se te van metiendo poco a poco, o de golpe, hasta que acabas interiorizándolas a fuerza de oírselas a unos y a otros. Es quizá la muestra más palpable de la fuerza que tienen los medios de manipulación de masas.

     Una de esas ideas que corren de boca en boca es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No es una frase pronunciada tras el convencimiento de la reflexión propia, sino, más bien, dejándose llevar por una corriente de opinión que nace con fines espurios, y se hace además incluyéndote a ti. No señor. Yo no he vivido por encima de mis posibilidades, yo no me he endeudado hasta las cejas, no me he dedicado a comprar compulsivamente, entre otras cosas porque no necesito hacerlo para estar a gusto con mi vida.

     Miro a mi alrededor y tampoco veo gente que, siendo trabajadores, se crean marqueses. Veo más bien personas a quienes una cornada traicionera de la vida ha volteado e intentan ahora levantarse, personas que el mal que han cometido es haber adquirido una casa para vivir, a unos precios ciertamente desorbitados. Es lo que había en esos tiempos; diez años antes les habría costado la cuarta parte.

     Pero volvamos a la raíz del asunto: si pensamos y pregonamos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, entonamos ese catoliquísimo “mea culpa” tan nuestro y repartimos la responsabilidad y culpabilidad de la crisis entre todos. De eso nada. La crisis tiene unos responsables muy claros y no están entre mis amigos, no entre esos que se levantaban temprano a diario para ir a trabajar y ahora tienen menos motivos para dejar la cama. Los culpables de esta crisis económica (cada vez estoy más convencido de que ha sido inducida o, al menos, permitida para acabar con nuestros derechos) son los que han diseñado y manejan la economía, los que han permitido que se construyera en cinco años lo que debería haberse levantado en treinta, acabando con gran cantidad de zonas vírgenes de este país, los que te han concedido un crédito que sabían que te iba a asfixiar, los que se lo han llevado a manos llenas y siguen llevándoselo. Y los demás somos víctimas, víctimas de la codicia de los codiciosos, de la avaricia de los avaros, de la prepotencia de los poderosos, que han visto que los límites éticos y legales que pudieran poner freno a sus desmanes se han esfumado. Pero si, siendo víctimas, nos creemos responsables, seremos cornudos y apaleados.

      En la misma línea, el tema que suscitó la controversia de ayer tiene que ver con los ladrones que moran en los despachos de este país. Ahora resulta que todos los españoles somos ladrones, que lo llevamos en la sangre, que el que no roba es porque no puede, que no tiene cerca una caja donde meter la mano. ¡Un carajo! Yo no soy ni he sido jamás ladrón. No me apropio de lo que no es mío, no robo ni quito el pan de la boca de nadie, a mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. No, yo no soy un ladrón porque me han enseñado que eso está mal, que la conciencia tranquila, la bonhomía y el altruismo valen más que todo el oro, porque para vivir no necesito más de lo que tengo. De hecho, soy casi tan honrado como Ramoncín, que dice ser el más honrado de España.

     Parece que también en esto debemos repartir culpas y responsabilidades, porque, claro, si todos somos ladrones potenciales, si la diferencia entre Díaz Ferrán y yo es que él ha podido y yo no, su responsabilidad moral e incluso penal será mucho menor. Es más, será un tipo admirable que ha tenido el valor de hacer lo que yo no he osado. Una mierda para los Ferranes, los Roldanes y los Bárcenas; y los Rajoys que los encubren y alimentan. Yo no. Ni yo ni millones de españoles que luchan por subsistir o están a gusto con lo que tienen y más no quieren. Es exasperante ver cómo caemos en este tipo de engaños y al final nos convertimos en altavoz alienado para estas ideas que no hacen sino hundirnos más en la miseria. No veo la televisión, pero estoy seguro de que estas visiones de las cosas nacen de ciertos programas y vuelan libres hacia las bocas de la gente.

     Todos tenemos un precio, me dicen, todos un momento de debilidad, y tú también, no te hagas el santurrón. No es santurronería; no robo, no me apropio de lo que no es mío porque no me da la gana, porque fui educado para no hacerlo y no lo necesito, porque eso no va conmigo. Sí, pero en ciertas circunstancias lo harías. Claro, en ciertas circunstancias mataría, no te quepa la menor duda, pero no por ello soy un asesino. Ni un ladrón, ni un violador, ni un tirano, ni un maltratador… Cada palo que aguante su vela. Si se lo han llevado, que tengan por lo menos la reprobación del pueblo, que sepa la gente que hay tipos de personas así, pero que nosotros somos de otro modo, porque si no, estamos jodidos.

     Yo no necesito sus miserias, vivo bien como vivo, no su falta de escrúpulos y moral, las grotescas razones que mueven sus vidas, así que exijo que me saquéis de un saco al que no pertenezco. Si alguien persiste en pensar y decir que, como buen español, soy un ladrón en potencia, se puede ir a tomar mucho por el culo.

Fernando Rivero

 

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Luis Rivero 01/28/2013 18:36

Muy bien dicho. Incluso el tono me parece el adecuado. Cada vez tengo más claro que el problema nacional que no acabamos de ver es el de la falta de "vergüenza torera", como me decía hace tiempo mi amigo Tomi. El problema no es que algunas cosas se hagan mal, sino que no le importe a quien las hace y a quien las contempla.

manuel 01/27/2013 16:39

No es que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, es que han robado por encima de lo que hay. Son muchos más de los que conocemos y llevan muchos años haciéndolo; si devolvieran el dinero, yo me rio de la crisis. Encima el gobierno con la amnistía fiscal los premia, y ahora no saben que inventarse para tapar los famosos "sobres".
Si se preocuparan así de los parados, seguro tendríamos "pleno empleo".
Un saludo.