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Sor Ángela de la Cruz - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Sor Ángela de la Cruz

      No os asustéis, que no voy a hacer un panegírico de la sevillana recién ascendida a santa; de lo que quiero hablar es del colegio donde estudian mis hijos. Erraréis también si el nombre os hace pensar que es un centro concertado; le viene aquél de la época en que se confundía lo laico con lo religioso y este colegio recibió el de una monja ilustre que nació a pocos metros. Hoy no me apetece reflexionar acerca de si la enseñanza pública es mejor que la privada o concertada; allá cada uno con su elección. Sólo quiero decir que, si me dan a elegir entre bellota o recebo, me quedo con lo primero.

     En España muchas personas no son conscientes de la importancia que la Educación tiene en la vida de sus hijos y conceden a los centros educativos de Primaria y Secundaria su valor en tanto guarderías que son, es decir, espacios de recogimiento mientras los padres trabajan, más que como lugar de maduración personal e intelectual; sin embargo, ésta es la función primordial de la Enseñanza: instruir a los alumnos y prepararlos en esas materias que los harán luego competentes para afrontar la vida de adultos, ricos en conocimientos y ávidos por seguir aprendiendo.

      Hace años, mi muy querido compañero Andrés Oyola me hizo ver la importancia que nuestro instituto de Fregenal de la Sierra tenía desde un punto de vista sociológico. En una tierra históricamente dominada por los hombres, que eran los que aportaban el dinero y los pantalones a la casa, cada vez se daba más el caso de parejas en las que él no había estudiado y ella era licenciada, con todos los cambios sociales y personales que ello conlleva, relaciones basadas ahora más en la equidad, la igualdad y la libertad. Sin esas enseñanzas Primaria y Secundaria integradoras, gratuitas y universales eso no habría sido posible.

     Nieto, hijo y hermano de profesores, mi vida siempre ha tenido que ver con la Enseñanza y, por tanto, mi conocimiento del funcionamiento de la escuela y el instituto me viene de mucho antes de ser profesor, de las conversaciones y la vida cotidiana en mi casa. Aun así, cuando tuvimos que elegir el colegio para nuestro hijo mayor, a Reme y a mí nos vinieron muchas incertidumbres y miedos, porque errar en esa elección habría sido muy perjudicial para él y su desarrollo. No nos equivocamos.

      Hoy, con un hijo en 6º y una hija en 3º de Primaria, y tras nueve años de relación con este colegio, creo que tengo suficientes elementos de juicio para valorar el trabajo que en él se lleva a cabo. El CEIP Sor Ángela de la Cruz es un Centro dinámico y moderno que asienta sus cimientos en la calidad del aprendizaje, sin dejar de lado la integración y la atención a la diversidad. Creo que la Dirección ha tenido mucho que ver en ello. Esto no es fácil de aunar. Hace unos años hubo padres que se quejaron, creo que sin motivo, del exceso de alumnos con problemas de distinta índole. Demasiado integrador me parece una acusación más bonita que excluyente o segregacionista.

      Este colegio es lo suficientemente abierto como para que quepan en él el hijo del ilustrado y del inculto, del pobre y del rico, del conservador y del progresista, del que luce la bandera de España y del que lleva pantalones amantelados. Y es precisamente eso lo que confiere grandeza a los centros públicos: que todas las sensibilidades quepan y haya influencia mutua. Conseguir un alto nivel de calidad de enseñanza con alumnos de muy diversa procedencia es más difícil que si éstos son previamente seleccionados. Y, sin embargo, aquí se hace. Por ejemplo, el nivel de Inglés con que se sale del colegio es muy bueno, sobre todo en lo que se refiere al vocabulario y a esas cuatro destrezas que los hacen realmente competentes. Me gustaría resaltar un par de proyectos que considero muy positivos para los alumnos: gracias al Plan de Lectura que se lleva a cabo desde hace algún tiempo, y al seguimiento que de él venimos haciendo los padres, por supuesto, muchos alumnos, como mis hijos, han adquirido el hábito hasta tal punto, que no son capaces de irse a la cama sin leer un rato. Y en 6º hacen el Trabajo de Fin de Semana, consistente en escribir textos de diversos tipos (descripciones, relatos, comentarios, noticias…), con los que están adquiriendo gran competencia en el ámbito de la producción escrita.

      El del Sor Ángela es un claustro cohesionado, con maestros ya mayores y otros muy jóvenes, donde la madurez y la experiencia se contagian de la fuerza y el espíritu de cambio y modernización, y viceversa. Lamentablemente, la edad de la jubilación llega también a quienes nunca deberían jubilarse. Entre los maestros que a mis hijos han tocado en suerte ha habido de todo, como es lógico (¿en qué lugar podemos encontrar un cien por cien de excelencia?), pero os aseguro que las luces superan con mucho a las sombras. No quiero dar nombres de maestros y maestras excelentes (aquí no me importa incurrir en la detestable corrección política, para marcar aún más el término ya marcado); ellos y ellas lo saben y probablemente cometería el descuido imperdonable de dejar a alguien fuera. Contar con ellos (se acabó la corrección) es un lujo que no debemos pasar por alto. Lo que más les agradezco es que hayan sabido transmitir que el cariño y la empatía no están reñidos con la seriedad y el trabajo bien hecho y que hayan dado con la clave de qué destrezas, por ejemplo de expresión, necesita un niño para afrontar futuros estudios. Sin embargo, creo que en la última etapa deberían ser más exigentes con el trabajo que el alumno realiza en casa -defecto atribuible a la Primaria en general-, porque en 1º de ESO se les nota mucho esa falta de hábitos de estudio.

      Tampoco me parece desdeñable la actitud con que los padres afrontamos nuestra relación con el colegio; es decir, sabemos que nuestra función está en la retaguardia, en el ánimo necesario a nuestros hijos, cerciorándonos de que trabajan adecuadamente y apoyando cuantas actividades se realizan, pero sin querer mayor protagonismo ni suplantar a los profesionales en los ámbitos de su competencia, como desgraciadamente he visto que ocurre en algún colegio e instituto de la zona. Aquí sabemos que somos sólo padres, que, en lo que se refiere a la educación de nuestros hijos, no es decir poco.

     Leyendo estas líneas, alguien habrá que me acuse de cobista. Si estuviera cantando las excelencias de un político, un futbolista o un cantante, no se caería en tal tentación. ¿Por qué lo voy a ser, pues, si valoro y agradezco una labor que me afecta tan de lleno?

      Acostumbrado a estar en la picota, el maestro no es persona que busque ni espere el aplauso (esperaría sentado), pero es bueno y justo que sepamos reconocer el trabajo bien hecho, para que se siga por ese camino, o incluso se busquen mejores sendas. Sean éstas, pues, las palabras de reconocimiento y aliento de un padre agradecido que sabe, además, que el barco en que navegan sus hijos se dirige a buen puerto.

 

Fernando Rivero García

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Lala 02/07/2014 21:05

Yo fui alumna en el Sor Ángela de la Cruz, entré en primero en el 81 y terminé allí toda la E.G.B.
He de decir que tengo muy buenos recuerdos de aquella época y que recuerdo la escuela con cariño, pero igualmente tengo que reconocer que en aquella época era un colegio muy tradicional, donde se ensalzaban los valores católicos y donde los roles de los alumnos, alumnas, maestros y maestras estaban bien diferenciados. Yo sí tenía que rezar, todas las mañanas antes de empezar las clases, en educación física los niños jugaban al futbol mientras nosotras hacíamos cosas de "niñas" y jamás de los jamases estudié absolutamente nada de música en él. Sr. Pastor, está usted describiendo un centro educativo que no tiene nada que ver con el que yo estudié en los 80, aún así lo recuerdo con mucho cariño.

Pastor 02/04/2014 21:43

Sr. Prometeo, o Fernando Rivero; con todo mis respetos he de decirle que ha escrito muy a la ligera eso de " dejó de ser el colegio conservador que era en los ochenta". Hombre por Dios.... Un servidor de usted estuvo impartiendo, sus pocos conocimientos, en ese bendito colegio en los ochenta, y esas cosas que he leído no concuerdan con lo que este humilde maestro vió e impartió. ¿Este humilde maestro nunca hizo rezar en clase a sus alumnos (y no pongo alumnas porque la palabra alumno engloba los dos géneros, según la real Academia, eso son tontunas de los políticos) no porque creyera que estaba mal sino porque a rezar se hace en la iglesia o lugar que creas apropiado para ello. En ese COLEGIO CONSERVADOR, no voy a decirle que no hubiera profesores que lo fuesen, lo importante es que enseñara a sus alumnos y no influyera en su forma de ser. Cuando en Sevilla en casi ningún colegio se daba clases de música, éste conservador colegio ya la impartía, no en todas las clases.... pero, también de guitarra, se impartía dibujo técnico y artístico, así como GIMNASIA reglada, por profesor diplomado en Tecnología, que abarcaba esos campos. Ese grupo de MAESTROS CONSERVADORES, según usted, empezó a colocar las primera piedras del colegio que ahora se disfruta tan abierto como usted predica. Creo debiera preguntar a antiguos alumnos que hoy llevan a sus hijos al mismo colegio que les enseñó, además de matemáticas y otras disciplinas, a ser ciudadanos útiles a sus convecinos. Con todos mis respetos, no meta usted nunca las castañas en el mismo saco todas. No veo correcto que usted se tenga que cerciorar si los maestros enseñan bien o mal, los maestros SON profesionales y usted está poniendo en tela de juicio su capacitación, por favor a usted le vigilan si hace bien o mal las cosas? Si es un profesional las hará lo mejor que sabe. Comenzó usted diciendo que no iba a hacer un panegírico, es cierto, es el Sermón de las Siete Palabras. A pesar del varapalo que nos ha dado a los MAESTROS, cuente con mi aportación si algún día tiene a bien utilizarme. He disfrutado 77 años de esta vida.

Muñoz 06/12/2014 21:44

Profesor Pastor.

El destino es muy curioso, imagino que será usted el mismo D. Pastor que daba clases de Pretecnología y Educación Física allá por los 80 y que vino a sustituir o complementar a D. Norberto y que tenía un Citroën ¿puede ser?, en el que alguna vez que llovía mucho me recogió de la calle para llevarme al colegio junto con su hijo.

El mismo D. Pastor que me enseñó a saltar el potro o dar la voltereta en el, pero que jamás consiguió que subiese la cuerda o que fuese un alumno aventajado en clases de pretecnología cuando nos enseñaba la técnica de hacer vasijas de cerámica con churros de arcilla...churro es lo que me salía a mi.

Guardo un grato recuerdo del colegio, de sus profesores, y D. José nos hacía rezar¿?, bueno, nos daba clases de religión, al menos a mi, en los años 80, sin embargo no recuerdo sus clases como una obligación o un mal trago, si como alguien severo pero no injusto.

Un abrazo D. Pastor, espero que siga usted en tan excelente forma como en aquel entonces.

Fernando Rivero 02/05/2014 16:56

Estimado señor Pastor:
Le agradezco muy sinceramente sus palabras, pues los malos entendidos se resuelven hablando. Como habrá comprobado por el tono del artículo, no es una crítica al colegio, sino, por el contrario, un elogio. En otros artículos sí he buscado el debate más que en éste. La frase a la que usted alude tampoco busca el enfrentamiento con épocas pasadas: los centros de enseñanza, todos, han ido evolucionando. En cualquier caso, he de reconocerle que no es la frase más afortunada del texto y en cuanto tenga un poco de tiempo la cambiaré.
Tampoco crea que hablo desde la ignorancia, ni del Sistema Educativo ni del colegio, ya que vengo de una familia de enseñantes (lo soy yo mismo) y mi padre fue maestro de su misma edad. Del mismo modo, vecino del barrio como éramos, tanto mi hermano como mi sobrino cursaron algún año allí. No ha sido mi pretensión tirar por tierra toda una vida de trabajo, ni negar el valor al colegio de décadas anteriores. Tampoco creo en ello. Creo que también es precipitado por su parte sacar tantas conclusiones de una pequeña frase.Si lee usted mi artículo “El Maestro” http://prometeoliberado.overblog.com/el-maestro entenderá lo que le digo. Del maestro de cualquier época seré siempre admirador. También puede leer el artículo “El lenguaje coeducado” para saber qué pienso de ello. Muchas gracias.

Félix 01/21/2014 22:46

Me alegra saber de aquel colegio en el que estudié en los años '80. Me alegra saber que aquel colegio en el que D. José nos hacía rezar ha evolucionado. No mal interpretéis a este hombre, ya que era un gran profesor. Ahora me ha tocado a mí enseñar y valoro las dificultades por la que aquellos docente (mujeres y hombres) pasaron. Recurso aquellos muros de ladrillos que fueron creciendo con el paso del tiempo, aquellos patios de arena que fueron cubiertos por cemento, aquel árbol de esquina que desapareció por la construcción del APA...Buenos recuerdos.