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¡Qué bien se habla en Castilla! - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Recuperando la idea cervantina, es decir, ninguna novedad, de que uno no habla peor o mejor por el mero hecho de haberse criado en un lugar o en otro, sino por un talento personal para la conversación, comienzo este artículo para desmentir ciertas falsedades y ciertos complejos. En Andalucía aprecio un sentimiento de inferioridad en mis alumnos, en el sentido de que aquí hablamos peor. No es algo inventado por ellos, sino idea nacida en otras partes de España.

En este país siempre ha habido, como es lógico, distintas pronunciaciones, distintas formas de hablar y vocablos diversos según las zonas. Es lo que hemos dado en llamar dialectos. De entre estas distintas variantes de la lengua se impuso la de Castilla, también sobre otras lenguas de España, por razones políticas -era el reino más importante-, pero todos los dialectos son, a priori, buen castellano.

El concepto que hay que tener en cuenta para saber si la forma de hablar de alguien es de buena o mala calidad es el de registro, es decir, el nivel cultural que se demuestre al hablar. De ese modo, hay un castellano, andaluz, extremeño o catalán de alta o de baja calidad, y no deben ser cuestiones fonéticas las que lo determinen. ¿Quién decide que la pronunciación de la <s> final es mejor que la aspiración de la misma, que el seseo o el ceceo son malos, la /l/ catalana o su pronunciación en /t/ de la <d> final?

Sin embargo, las “deficiencias” que se pueden achacar al dialecto andaluz, que ya digo que no son tales, atañen exclusivamente a la fonética, la pronunciación de las palabras. Aquí se hace un uso impecable del Presente Perfecto, “he ido”, no como en el norte de España, donde se usa siempre lo que antaño llamábamos Indefinido, “fui”; en la Segunda Condicional, “si yo tuviera…, iría…”, zonas norteñas hay que usan el condicional en ambas proposiciones, “si yo tendría…”; ¿y qué decir del laísmo, loísmo y leísmo?, errores tan extendidos que ya el leísmo se da incluso por bueno, pero graves, porque es confundir el objeto directo con el indirecto. Leo libros de autores reconocidos que no cuidan lo más mínimo su leísmo, lo cual me parece casi imperdonable, pues quien vive de las palabras debe evitar incluso aquello que por abuso está permitido. No vale que un escritor utilice “le” en vez de “lo” sólo porque él sea leísta, si pretende hacer una obra literaria.

Si algo define una forma de hablar como buena o de calidad es la riqueza de sus expresiones y en eso el dialecto andaluz cuenta con una generosa variedad de palabras e imágenes que lo hacen rico y bello. No en balde ésta es la tierra de muy grandes poetas de nuestro país, Sevilla especialmente. Es verdad que últimamente la estulticia generalizada que se apoderado de nuestro país ha afectado a la riqueza o pobreza lingüística de Andalucía y del resto de España. En esto los medios de intoxicación de masas tienen una responsabilidad tremenda. Los personajes basura de los programas basura están influyendo muy negativamente en el habla de las gentes. Oigo con demasiada asiduidad cómo las personas se indignan por cualquier nimiedad, cuando la indignación requiere una vehemencia acorde con la gravedad de los hechos. Pero no son sólo los necios de esos programas los que están machacando nuestra lengua, sino otros muchos sin substancia que aparecen o dirigen programas que pretenden aportar calidad a la televisión o la radio. No pido cárcel para esos cuya bajeza intelectual hiere mi lengua hasta los tuétanos desde tribunas poderosas, no soy un talibán; me conformaría con una buena patada en el culo y un adiós muy buenas.

Por tanto, no hay un dialecto de nuestra lengua bueno ni malo, sino registros o niveles culturales altos o bajos, y podemos encontrar de todo allá donde vayamos. Yo estoy muy orgulloso de mi extreluz o mi andaleño, que de pura mezcolanza no sé qué hablo, pero cuido mucho mis expresiones, al menos en determinados contextos. Deberíamos todos tratar de hablar mejor, independientemente de nuestra procedencia, porque la riqueza lingüística es riqueza mental e intelectual, herramientas valiosísimas para expresar lo que llevamos dentro: nuestras ideas, anhelos, frustraciones y sueños. Debemos respetar y mimar ese regalo que recibimos sólo por haber nacido en esta tierra, porque es una pena tener que ir a América para poder oír un castellano que acaricie nuestros oídos.

Fernando Rivero

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Manuel 10/14/2012 22:57

Hola Fernando, me ha gustado mucho este artículo. Perdona mi incultura, pero no sé que significan las palabras "extrelux y andaleño". Las he buscado en el diccionario y no las encuentro, o quizás, has querido jugar en el contexto de la frase, porque como tu dices "no sé que hablo, pero cuido mis expresiones", y son palabras inventadas por ti.
Un abrazo.

Fernando Rivero 10/15/2012 17:58

Sí. Manuel. Son mis tonterías, que alguna tiene que caer en cada artículo. Cuestión de probabilidad. Es un juego de palabras inventadas que describen mi raro dialecto.