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Pino Montano, un instituto con Arte - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Zapateado de Pablo Sarasate, interpretado por Ángel Jesús García

No es libre quien no puede elegir. Ésta es una de las ideas en que baso mi acción como profesor. Al alumno que obtiene el título en Secundaria se le abren muchas puertas: puede optar por matricularse en Bachillerato, Ciclo Formativo, comenzar ya su vida laboral o quedarse en casa. Me temo que al que no lo obtiene, sobre todo en estos tiempos, sólo le queda esta última opción. Pero en un sentido más amplio de la palabra libertad, tampoco puede elegir el que no conoce, el que no sabe lo que existe en el mundo ni tiene herramientas para afrontarlo. Éste ha sido uno de los grandes errores de la Educación de los últimos tiempos: acercarla a los intereses de los alumnos. Un profesor o un padre no están para enseñar Rap, anime o graffiti –aunque tampoco deben ser temas tabúes-, por la sencilla razón de que esas cosas las va a aprender un chico en la calle de forma natural, por la interrelación con sus iguales. Para lo que estamos los adultos, cada vez lo tengo más claro, es para acercarlos a aquellos conocimientos que no les van a llegar si no es por nosotros y para motivarlos en sus ansias por saber.

Estas últimas generaciones han roto con el pasado, con esa cultura ancestral que les debería haber llegado por el mero hecho de criarse en España. Sin embargo, el rechazo hacia todo lo que tenga más de una década, o incluso un lustro, es enorme. Lo grave es que la aversión tiene como padre el desconocimiento. Para disfrutar de Beethoven o de Chaplin, tan sólo dos ejemplos, primero hay que conocerlos y después escucharlos o verlos. Y los profesores de Inglés -¡qué modernos somos!- atraemos a los alumnos a nuestra área usando su música, su arte y, en general, textos acerca de temas de andar por casa. No podemos ser más necios. Lo que planteo es mostrar a los chicos cosas importantes de otros tiempos (les digo que antes de que ellos nacieran también había gente inteligente y creativa) simplemente para que las conozcan y puedan así elegir y definir sus gustos.

El I.E.S. Pino Montano, instituto en el que tengo el privilegio de trabajar, no se ha metido en ninguno de los programas importantes que propone la Junta de Andalucía (Bilingüismo, TIC, Calidad). Algunos son trenes que se nos han escapado, como el bilingüismo, y doy gracias al cielo por no haber entrado en otros, como el Plan de Calidad, basado fundamentalmente en unas estadísticas favorables. Pero como nosotros sí buscamos una calidad real, esa que se aprecia cuando hablas con un alumno del instituto y compruebas que está llenando la cabeza, nos hemos propuesto este año llevar a cabo varios proyectos propios de envergadura, al margen de la Administración.

El Proyecto de Musealización del edifico (palabreja inventada por nosotros) consiste en llenar los pasillos de obras de arte importantes, pero hechas por nuestros propios alumnos, poemas de autores consagrados e, incluso, el friso del Partenón en madera, a escala, por supuesto. Pensarán que es una locura imposible de realizar, pero ustedes no conocen a Rafael Albayda y Eugenia González, profesores responsables de este proyecto, que nació de la cabeza de Antonio Jiménez. Si los conocieran, sabrían que todo es posible. También vamos a poner en la entrada un televisor en el que van pasando en bucle imágenes de obras de arte desde la prehistoria hasta nuestros días, con música clásica y jazz o poemas recitados por nuestros alumnos de fondo. No me digan que no es un placer estudiar en un sitio donde estás rodeado de tanto arte, desde que entras a las ocho hasta que te vas.

El grupo de teatro que Carmen Alfonso creó con y para alumnos del instituto lleva ya muchos años, no sólo cosechando éxitos y recibiendo premios, sino acercando a los chicos al teatro y al escenario.

Otro proyecto propio que afrontamos con ilusión pretende motivar a los alumnos en la responsabilidad y el esfuerzo por aprender. A las promociones de los últimos veinte años se les ha enseñado que estudiar es divertido. No me opongo a la idea. Pero estudiar es sacrificado. Si damos a elegir entre hacerlo o ver una película o un partido, la elección es obvia. Sin embargo, queremos inculcar en nuestros alumnos el placer por estudiar, por aprender y saber. Para ello hemos ideado muchas medidas que van a dotar a nuestros estudiantes de madurez personal e intelectual y, sobre todo, de voluntad por aprender, mejorando sus capacidades intelectuales en Lengua y Matemáticas, auténticos motores instrumentales.

Creo que ya llevamos demasiado tiempo enseñando banalidades, dando por buenas ciertas cosas que fehacientemente sabemos que llevan al alumno por el camino de la mediocridad y a nosotros por el de la desmotivación. Esto que Pino Montano propone sí es calidad, calidad con mayúsculas, porque se hace pensando en ese alumno de carne y hueso y no en las estadísticas. Éstas vendrán solas. Dirán ustedes que jugamos con ventaja, que, claro, en un instituto donde no hay problemas de disciplina y donde se vienen haciendo las cosas bien desde que se inauguró en 1977 es fácil proponerse algo así de importante; y yo no podré ni querré contradecirlos. Pino Montano es un barrio de trabajadores y su instituto, uno de los mejores que hay en Sevilla. Si yo expusiera aquí en una lista el nombre de los profesores que desde tiempo inmemorial, sin trasladarse, han trabajado aquí, y ustedes los conocieran, entenderían por qué mi instituto es tan bueno. Y ha habido un equipo directivo liderado por Antonio Jiménez que ha sabido dar cauce al buen hacer de los profesores.

Sí, ésta es la herencia que recibimos los que llegamos nuevos, y los proyectos que tenemos para el presente y el futuro, nuestra forma de administrar dicha herencia.

Lo que me duele de esto, lo único que veo mal es que vosotros los madrileños, mis amigos del alma, no podáis elegir este instituto. Sé que merece la pena que os trasladéis a vivir a Sevilla para que vuestros hijos puedan disfrutar de la excelencia, pero reconozco que mover una familia es mucho pedir. Los demás, los sevillanos, aún tenéis una oportunidad en marzo de elegir bien.

Fernando Rivero

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