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Otra vez allí - Prometeo Liberado

Publicado por H:

"Daños colaterales" lo llaman

"Daños colaterales" lo llaman

No words.

No words.

      Resonaba en mi cabeza el concierto de Melody Gardot de la noche anterior, ese torrente de voz salido de un cuerpo mínimo aupado en unos tacones que darían vértigo al austríaco ese que se tiró del globo el otro día. Montado en mi bici viajaba de Saint Germain-des-Prés a Lisboa y de Porto Alegre a Dakar, siempre pasando por Nueva Orleans, claro. Os podéis imaginar que la bici iba rápido, comiendo kilómetros como el bosón de Higgs. Tan rápido iba que he llegado temprano a la oficina y ésta estaba cerrada, por lo que me he ido a desayunar, para reponerme de tan tremendo esfuerzo: café con leche (poca) y media con aceite y jamón (mucho), ¡vaya, lo que se dice un clásico!

      Todavía estaba silbando la versión del Summer Time (o quizá era el original. No, seguro que era el original, más fácil de silbar y sin la intromisión del Fever que hizo ella), bueno, que estaba esperando el desayuno con la cabeza en mil sitios y en ninguno cuando imágenes de una de las inevitables televisiones que han invadido todos los lugares públicos (y privados) me han hecho viajar en el tiempo y el espacio.

      En aquel plasma que debe medirse en cuartas más que en pulgadas aparecían calles que había recorrido, edificios que me habían orientado y dado sombra, y personas, sobre todas las cosas, personas que me habían dicho sin hablarme que la esperanza es posible hasta en el lugar más torturado y aterrado del planeta. Y el plasma me enseñaba esas calles saltando por los aires y esos edificios saltando por los aires y yo me imaginaba a esas gentes saltando por los aires, esa esperanza saltando por los aires.

      La maldición de Gaza ha vuelto a ser invocada, decidida por buenos padres de familia reunidos alrededor de la mesa de gobierno del Estado de Israel. Apenas cuatro años después de la última llamada a la muerte calculada, las encuestas de valoración política y las expectativas de voto han obligado a estos señores a demostrar que se visten por los pies y que no van a permitir el desafío palestino de querer ser miembro de la ONU. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

      Veo esas imágenes y pienso en los flamboyanes y las buganvilias, en los niños con las camisetas del Madrid, en las cabras entre el tráfico, en las cosas que contaba a mi gente desde allí. Y me acuerdo de cuando le pregunté al Dr. Bassam sobre qué era mejor en caso de ataque aéreo, si salir a la calle o quedarse en casa y él me contestó muerto de risa: "depende de dónde caiga la bomba", porque es el azar quien decide en última instancia si la bomba inteligente te acierta o se equivoca y te salvas.

      Y es así como esta mañana he vuelto a pisar esas calles nuevamente y he vuelto a oír los F-15 sobrevolando los edificios y he sentido asco por la suerte de estar aquí, de haber nacido aquí y no allí. Pero mi asco no le sirve de nada a Yasser, ni a Maha, ni a la gente de Jabalia que me abrió las puertas de sus casas; por eso no quería sumar a mi asco mi silencio: ¡es hora de decir que ya basta!, aunque sea de una forma pequeña, tan pequeña como estas tres cifras: 729. Es el número por el que empiezan los códigos de barra de los productos israelíes. Si os queréis informar: http://boicotisrael.net/

    A ver si así nos empiezan a hacer caso. En Sudáfrica el Apartheid no soportó el Boicot, o sea, que se puede. Podemos hacer algo más que lamentarnos, aunque sea poquito.

H:

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tomas 11/21/2012 15:22

Y lo peor de todo es que el germen primigenio de esta escalada de violencia está en que tanto Israel como Palestina están en periodo electoral por lo que hay fracciones de Hamás que han pensado vamos a tirar unos cohetes y ya verás como estos reaccionan, se monta la de Dios y yo saco ganancias electorales y por el otro lado piensan... venga tírame otro cohete, alégrame el día (Harry el sucio dixit) que te voy a lanzar 1 millón de bombas para presentarme como el defensor del pueblo judío y llevarme las elecciones con la gorra, mientras, los niños mueren para satisfacer las ambiciones de políticos sin alma. Algo huele a podrido en Tierra Santa.

Fernando Rivero 11/21/2012 13:23

Te felicito, hermano, por el emocional (que no sensiblero) artículo que nos has regalado, este grito de la desesperanza contra el horror de los que antaño fueron víctimas y hogaño verdugos. Para luchar contra esto no hay que ser pro-árabe ni anti-israelí. Basta con ser humano.