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Muerte de un Poeta - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Muerte de un Poeta
Homenaje rítmico de Prometeo a Agustín García Calvo

Homenaje rítmico de Prometeo a Agustín García Calvo

        Ha muerto Agustín, mi hermano en el saber y el infortunio, cabeza irrepetible y alma insobornable, que como yo a la cima subió del alto monte de Febo y de las Musas (Parnaso aún lo llaman) y desde allí cayó por no lamer la mano cruel del vil tirano. París, la ciudad del exiliado, fue su Cáucaso. Mas no cejó en su empeño libertario, ni cedió jamás su voz al poderoso, su razón al opresor. Como yo, Agustín el fuego de la ciencia quiso al hombre regalar, hacerlo más sabio y más humano, más consciente de sí mismo y de las trampas que lo emboscan en la vida.

         Más afilada que la espada fue su pluma, más profundo penetraba en las entrañas de las almas que prestaban fiel oído a su palabra. Es peligroso aquel que nada quiere y todo lega, quien todo ofrece y nada a cambio espera conseguir, pues no puede ser jamás comprado. Sólo queda ya al tirano el águila mordaz que sus vísceras devore eternamente. No, el poderoso nunca admite a los que valen más que él, si no comen de su mano, y son sus sombras las dueñas de su sueño.

         Como yo, Agustín podría haberse convertido en poeta laureado, vate de un régimen u otro, mas, como yo, la disidencia fue el camino que eligió, la senda que sus pasos dibujaron para que otros pasos los siguieran. Pues así las cosas no sería sólo aquel viejo tirano quien lo persiguiera, sino nuevos reyezuelos, que de libertarios sólo el verbo sostenían y un lugar hallaron para él en la picota; ¡qué triste ejemplo de arrogancia del poder!

        ¿Y Agustín quién fue?, preguntaréis, ¿el eminente sabio que nos trajo tantas obras ancestrales? ¿Fue quien tradujo del latín, del alemán, del griego, del inglés y del francés?, ¿el filósofo que nos cedió sus ojos para ver el mundo?, ¿el premiado dramaturgo o el excelso poeta de la libertad? No quisiera ser quien nombre diera a su labor.

        Ha muerto Agustín y espero que por fin se reconozca abiertamente su valía. Él no vendrá al Olimpo de los dioses, no a la diestra del Tonante que disfruta con halagos. Hallaréis más bien su alma en los Elíseos, en franca charla departiendo con Virgilio, Homero y Plauto, recibiendo con pudor la gratitud de Aquiles y Odiseo, a cuya voz su voz atrajo a tantos hombres, convirtiendo en años los milenios.

      Ha muerto Agustín, mi hermano díscolo y rebelde, que me ayudó a entregar al hombre el fuego y la sabiduría.

Prometeo Libertario

 

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