Blog de educación y de crítica social y política que busca luchar contra la estulticia y falta de sentido común instalados en nuestra sociedad.
3 Octubre 2013
No ha habido nunca un choque generacional tan fuerte como el que surgió a mediados de los 50 en Estados Unidos con la llegada del Rock and Roll. Los padres, instalados aún en el Puritanismo y en
Asociamos erróneamente la palabra “rebeldía” a ciertos tipos de música, ciertas estéticas. ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¿Qué había de rebelde en ese punk que después se iba a comer la sopa boba a casa de sus padres, el cantante de Sex Pistols, por ejemplo, que seguía viviendo con mummy mientras cantaba su famoso God save the Queen? Una aciaga noche cometí el tremendo error de ir a un concierto de Estopa, grupo que tiene la virtud de haber hecho no sé cuántos discos con una sola canción. A mitad del concierto, estos individuos comenzaron a gritar expresiones groseras animando al sexo, lo cual era coreado sin el menor pudor por un público adolescente y entregado, mientras de fondo aparecía, constante durante todo el concierto, el enorme logotipo de Pepsi-Cola, sus patrocinadores. Me dije entonces: “Estos chicos son unos verdaderos rebeldes”.
Otro ejemplo de rebeldía al uso es el mercachifle Melendi, que si no plagia a Extremoduro es porque imita a Fito. Esperemos que algún día encuentre su voz propia y que ésta sea el silencio. Tatuado hasta la náusea, este pijo con pretensiones de rastafari sólo ha necesitado participar como jurado en un concurso de medio pelo para plancharse la cabellera y quitarse la careta.
Creo más bien que los términos “moda” y “rebeldía” son antagónicos. No sé qué tienen de rebeldes los piercings, el cuero, las tachuelas, los tatuajes o ciertos peinados, pero sí sé lo que no tienen. La rebeldía supone precisamente luchar contra el Poder, dejando siempre algo en el camino, y la moda, o gustos pasajeros compartidos, viene siempre impuesta o asimilada desde Arriba. Habrá ahora quien piense que el movimiento cani es lo más parecido a la rebeldía, pero es todo lo contrario. No confundamos rebeldía con falta de educación. Jóvenes adocenados y consumistas que gustan de ir sin camisa, pero una sin camisa de marca cara, pagada por otros porque con ellos no van ni el estudio ni el trabajo. Tanta insubordinación me abruma.
Para mí la rebeldía tiene que ver con el afán de superación y de saber, con las ganas de cambiar el mundo y construir uno mejor. Tiene que ver con enfrentarse al Poder arrostrando las consecuencias. Hay un personaje griego que es la personificación de la rebeldía. Hija del rey Edipo y criada como tal, no dudó en abandonarlo todo para marchar al exilio junto a su padre, ciego y maldito, a quien ya sólo quedaba esperar a Tánatos. Después de la muerte de su padre, hubo de enfrentarse a una ley injusta, la del nuevo rey, su tío Creonte, que había ordenado dejar insepulto el cuerpo de Polinices. Antígona decidió, no sin miedo, dar sepultura a su hermano muerto, cumpliendo así la ley de los dioses, pero desobedeciendo la terrenal. Se rebeló contra el tirano sabiendo, eso sí, que era su propia muerte la que buscaba con sus actos.
En la actualidad hay más personas rebeldes de lo que pensamos, gente anónima dedicada a mejorar la vida ajena, renunciando a las comodidades y seguridad de la propia. Gandhi podría haber sido otro abogado hindú más, de buena familia y educado en Inglaterra, y nadie pidió a
Fernando Rivero
No ha habido nunca un choque generacional tan fuerte como el que surgió a mediados de los 50 en Estados Unidos con la llegada del Rock and Roll. Los padres, instalados aún en el Puritanismo y en
Asociamos erróneamente la palabra “rebeldía” a ciertos tipos de música, ciertas estéticas. ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¿Qué había de rebelde en ese punk que después se iba a comer la sopa boba a casa de sus padres, el cantante de Sex Pistols, por ejemplo, que seguía viviendo con mummy mientras cantaba su famoso God save the Queen? Una aciaga noche cometí el tremendo error de ir a un concierto de Estopa, grupo que tiene la virtud de haber hecho no sé cuántos discos con una sola canción. A mitad del concierto, estos individuos comenzaron a gritar expresiones groseras animando al sexo, lo cual era coreado sin el menor pudor por un público adolescente y entregado, mientras de fondo aparecía, constante durante todo el concierto, el enorme logotipo de Pepsi-Cola, sus patrocinadores. Me dije entonces: “Estos chicos son unos verdaderos rebeldes”.
Otro ejemplo de rebeldía al uso es el mercachifle Melendi, que si no plagia a Extremoduro es porque imita a Fito. Esperemos que algún día encuentre su voz propia y que ésta sea el silencio. Tatuado hasta la náusea, este pijo con pretensiones de rastafari sólo ha necesitado participar como jurado en un concurso de medio pelo para plancharse la cabellera y quitarse la careta.
Creo más bien que los términos “moda” y “rebeldía” son antagónicos. No sé qué tienen de rebeldes los piercings, el cuero, las tachuelas, los tatuajes o ciertos peinados, pero sí sé lo que no tienen. La rebeldía supone precisamente luchar contra el poder, dejando siempre algo en el camino, y la moda, o gustos pasajeros compartidos, viene siempre impuesta o asimilada desde arriba. Habrá ahora quien piense que el movimiento cani es lo más parecido a la rebeldía, pero es todo lo contrario. No confundamos rebeldía con falta de educación. Jóvenes adocenados y consumistas que gustan de ir sin camisa, pero una sin camisa de marca cara, pagada por otros porque con ellos no van ni el estudio ni el trabajo. Tanta insubordinación me abruma.
Para mí la rebeldía tiene que ver con el afán de superación y de saber, con las ganas de cambiar el mundo y construir uno mejor. Tiene que ver con enfrentarse al Poder arrostrando las consecuencias. Hay un personaje griego que es la personificación de la rebeldía. Hija del rey Edipo y criada como tal, no dudó en abandonarlo todo para marchar al exilio junto a su padre, ciego y maldito, a quien ya sólo quedaba esperar a Tánatos. Después de la muerte de su padre, hubo de enfrentarse a una ley injusta, la del nuevo rey, su tío Creonte, que había ordenado dejar insepulto el cuerpo de su hermano, Polinices. Antígona decidió, no sin miedo, dar sepultura a su hermano muerto, cumpliendo así la ley de los dioses, pero desobedeciendo la terrenal. Se rebeló contra el tirano sabiendo, eso sí, que era su propia muerte la que buscaba con sus actos.
En la actualidad hay más personas rebeldes de lo que pensamos, gente anónima dedicada a mejorar la vida ajena, renunciando a las comodidades y seguridad de la propia. Gandhi podría haber sido otro abogado hindú más, de buena familia y educado en Inglaterra, y nadie pidió a
Fernando Rivero