contador de visitas
>Licencia de Creative Commons
This obra by Fernando Rivero García is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License.
La rebeldía - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

La rebeldía

No ha habido nunca un choque generacional tan fuerte como el que surgió a mediados de los 50 en Estados Unidos con la llegada del Rock and Roll. Los padres, instalados aún en el Puritanismo y en la Segunda Guerra Mundial, no podían entender ni aceptar la forma de vivir, hablar ni pensar de sus hijos, que encontraron una nueva forma de vida en la música y en el consumo cada vez más generalizado de alcohol y drogas. Sin embargo, tuvo que ser la apuesta contracultural de los hippies sesenteros la que consiguiera teñir de color la sociedad y cambiar radicalmente su mentalidad, ya que los viejos rockeros aún no habían conseguido desligarse del machismo y el belicismo en que habían sido educados. Con su estética colorida, lo abandonaron todo y atravesaron el país por la Ruta 66 en busca de su Ítaca dorada de California. Es el momento de la liberación de la mujer. El movimiento hippie es el primero que otorga importancia a las mujeres y son muchas las que demuestran que tienen mucho que decir en la música y el arte; y lo más importante y novedoso: se las escucha. Éste sí me parece un movimiento rebelde, porque no se quedó en la estética, sino que dinamitó las bases culturales de la sociedad de la época y, aunque ya sólo queden de él raros ejemplos, ha dejado un poso tangible e imperecedero, porque basó sus postulados y acciones en la imaginación y las ganas de vivir y de compartir. Las épocas marcadas por energías negativas hacen que el mundo se pare o incluso gire hacia atrás. Es el caso de los años treinta y cuarenta. Los sesenta, sin embargo, fueron pura fuerza positiva para unir, sumar y crear, y la estela que dibujaron sigue hoy siendo camino. ¿Quién podría ahora dar marcha atrás en la liberación de la mujer, la liberación sexual, la heterogeneidad en la forma de vestir…? Me temo que en esto del pensamiento único, por el contrario, estamos dando pasos de gigante en los últimos tiempos. Creo que las generaciones posteriores debemos mucho a los hippies, pues ellos cambiaron el mundo, demostrando que otro es posible, que se puede ser pacífico y a la vez rebelde.

Asociamos erróneamente la palabra “rebeldía” a ciertos tipos de música, ciertas estéticas. ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¿Qué había de rebelde en ese punk que después se iba a comer la sopa boba a casa de sus padres, el cantante de Sex Pistols, por ejemplo, que seguía viviendo con mummy mientras cantaba su famoso God save the Queen? Una aciaga noche cometí el tremendo error de ir a un concierto de Estopa, grupo que tiene la virtud de haber hecho no sé cuántos discos con una sola canción. A mitad del concierto, estos individuos comenzaron a gritar expresiones groseras animando al sexo, lo cual era coreado sin el menor pudor por un público adolescente y entregado, mientras de fondo aparecía, constante durante todo el concierto, el enorme logotipo de Pepsi-Cola, sus patrocinadores. Me dije entonces: “Estos chicos son unos verdaderos rebeldes”.

Otro ejemplo de rebeldía al uso es el mercachifle Melendi, que si no plagia a Extremoduro es porque imita a Fito. Esperemos que algún día encuentre su voz propia y que ésta sea el silencio. Tatuado hasta la náusea, este pijo con pretensiones de rastafari sólo ha necesitado participar como jurado en un concurso de medio pelo para plancharse la cabellera y quitarse la careta.

Creo más bien que los términos “moda” y “rebeldía” son antagónicos. No sé qué tienen de rebeldes los piercings, el cuero, las tachuelas, los tatuajes o ciertos peinados, pero sí sé lo que no tienen. La rebeldía supone precisamente luchar contra el Poder, dejando siempre algo en el camino, y la moda, o gustos pasajeros compartidos, viene siempre impuesta o asimilada desde Arriba. Habrá ahora quien piense que el movimiento cani es lo más parecido a la rebeldía, pero es todo lo contrario. No confundamos rebeldía con falta de educación. Jóvenes adocenados y consumistas que gustan de ir sin camisa, pero una sin camisa de marca cara, pagada por otros porque con ellos no van ni el estudio ni el trabajo. Tanta insubordinación me abruma.

Para mí la rebeldía tiene que ver con el afán de superación y de saber, con las ganas de cambiar el mundo y construir uno mejor. Tiene que ver con enfrentarse al Poder arrostrando las consecuencias. Hay un  personaje griego que es la personificación de la rebeldía. Hija del rey Edipo y criada como tal, no dudó en abandonarlo todo para marchar al exilio junto a su padre, ciego y maldito, a quien ya sólo quedaba esperar a Tánatos. Después de la muerte de su padre, hubo de enfrentarse a una ley injusta, la del nuevo rey, su tío Creonte, que había ordenado dejar insepulto el cuerpo de Polinices. Antígona decidió, no sin miedo, dar sepultura a su hermano muerto, cumpliendo así la ley de los dioses, pero desobedeciendo la terrenal. Se rebeló contra el tirano sabiendo, eso sí, que era su propia muerte la que buscaba con sus actos.

En la actualidad hay más personas rebeldes de lo que pensamos, gente anónima dedicada a mejorar la vida ajena, renunciando a las comodidades y seguridad de la propia. Gandhi podría haber sido otro abogado hindú más, de buena familia y educado en Inglaterra, y nadie pidió a la Madre Teresa que hiciera lo que hizo en Calcuta. ¿Buscaban la gloria? No lo creo. Simplemente decidieron olvidarse de su propia identidad para luchar por las personas, consiguiendo paradójicamente encontrarse a sí mismos. Ha habido y sigue habiendo personas rebeldes, aunque en el tiempo y en la tierra que nos ha tocado vivir la mayoría de nosotros estemos acomodados y adocenados.

 Fernando Rivero 

No ha habido nunca un choque generacional tan fuerte como el que surgió a mediados de los 50 en Estados Unidos con la llegada del Rock and Roll. Los padres, instalados aún en el Puritanismo y en la Segunda Guerra Mundial, no podían entender ni aceptar la forma de vivir, hablar ni pensar de sus hijos, que encontraron una nueva forma de vida en la música y en el consumo cada vez más generalizado de alcohol y drogas. Sin embargo, tuvo que ser la apuesta contracultural de los hippies sesenteros la que consiguiera teñir de color la sociedad y cambiar radicalmente su mentalidad, ya que los viejos rockeros aún no habían conseguido desligarse del machismo y el belicismo en que habían sido educados. Con su estética colorida, lo abandonaron todo y atravesaron el país por la Ruta 66 en busca de su Ítaca dorada de California. Es el momento de la liberación de la mujer. El movimiento hippie es el primero que otorga importancia a las mujeres y son muchas las que demuestran que tienen mucho que decir en la música y el arte; y lo más importante y novedoso: se las escucha. Éste sí me parece un movimiento rebelde, porque no se quedó en la estética, sino que dinamitó las bases culturales de la sociedad de la época y, aunque ya sólo queden de él raros ejemplos, ha dejado un poso tangible e imperecedero, porque basó sus postulados y acciones en la imaginación y las ganas de vivir y de compartir. Las épocas marcadas por energías negativas hacen que el mundo se pare o incluso gire hacia atrás. Es el caso de los años treinta y cuarenta. Los sesenta, sin embargo, fueron pura fuerza positiva para unir, sumar y crear, y la estela que dibujaron sigue hoy siendo camino. ¿Quién podría ahora dar marcha atrás en la liberación de la mujer, la liberación sexual, la heterogeneidad en la forma de vestir…? Me temo que en esto del pensamiento único, por el contrario, estamos dando pasos de gigante en los últimos tiempos. Creo que las generaciones posteriores debemos mucho a los hippies, pues ellos cambiaron el mundo, demostrando que otro es posible, que se puede ser pacífico y a la vez rebelde.

Asociamos erróneamente la palabra “rebeldía” a ciertos tipos de música, ciertas estéticas. ¿Qué tendrá que ver una cosa con otra? ¿Qué había de rebelde en ese punk que después se iba a comer la sopa boba a casa de sus padres, el cantante de Sex Pistols, por ejemplo, que seguía viviendo con mummy mientras cantaba su famoso God save the Queen? Una aciaga noche cometí el tremendo error de ir a un concierto de Estopa, grupo que tiene la virtud de haber hecho no sé cuántos discos con una sola canción. A mitad del concierto, estos individuos comenzaron a gritar expresiones groseras animando al sexo, lo cual era coreado sin el menor pudor por un público adolescente y entregado, mientras de fondo aparecía, constante durante todo el concierto, el enorme logotipo de Pepsi-Cola, sus patrocinadores. Me dije entonces: “Estos chicos son unos verdaderos rebeldes”.

Otro ejemplo de rebeldía al uso es el mercachifle Melendi, que si no plagia a Extremoduro es porque imita a Fito. Esperemos que algún día encuentre su voz propia y que ésta sea el silencio. Tatuado hasta la náusea, este pijo con pretensiones de rastafari sólo ha necesitado participar como jurado en un concurso de medio pelo para plancharse la cabellera y quitarse la careta.

Creo más bien que los términos “moda” y “rebeldía” son antagónicos. No sé qué tienen de rebeldes los piercings, el cuero, las tachuelas, los tatuajes o ciertos peinados, pero sí sé lo que no tienen. La rebeldía supone precisamente luchar contra el poder, dejando siempre algo en el camino, y la moda, o gustos pasajeros compartidos, viene siempre impuesta o asimilada desde arriba. Habrá ahora quien piense que el movimiento cani es lo más parecido a la rebeldía, pero es todo lo contrario. No confundamos rebeldía con falta de educación. Jóvenes adocenados y consumistas que gustan de ir sin camisa, pero una sin camisa de marca cara, pagada por otros porque con ellos no van ni el estudio ni el trabajo. Tanta insubordinación me abruma.

Para mí la rebeldía tiene que ver con el afán de superación y de saber, con las ganas de cambiar el mundo y construir uno mejor. Tiene que ver con enfrentarse al Poder arrostrando las consecuencias. Hay un  personaje griego que es la personificación de la rebeldía. Hija del rey Edipo y criada como tal, no dudó en abandonarlo todo para marchar al exilio junto a su padre, ciego y maldito, a quien ya sólo quedaba esperar a Tánatos. Después de la muerte de su padre, hubo de enfrentarse a una ley injusta, la del nuevo rey, su tío Creonte, que había ordenado dejar insepulto el cuerpo de su hermano, Polinices. Antígona decidió, no sin miedo, dar sepultura a su hermano muerto, cumpliendo así la ley de los dioses, pero desobedeciendo la terrenal. Se rebeló contra el tirano sabiendo, eso sí, que era su propia muerte la que buscaba con sus actos.

En la actualidad hay más personas rebeldes de lo que pensamos, gente anónima dedicada a mejorar la vida ajena, renunciando a las comodidades y seguridad de la propia. Gandhi podría haber sido otro abogado hindú más, de buena familia y educado en Inglaterra, y nadie pidió a la Madre Teresa que hiciera lo que hizo en Calcuta. ¿Buscaban la gloria? No lo creo. Simplemente decidieron olvidarse de su propia identidad para luchar por las personas, consiguiendo paradójicamente encontrarse a sí mismos. Ha habido y sigue habiendo personas rebeldes, aunque en el tiempo y en la tierra que nos ha tocado vivir la mayoría de nosotros estemos acomodados y adocenados.

Fernando Rivero

Comentar este post

Aaron J. Martin 11/23/2013 00:27

Hace falta una revolución sexual, lo pedimos, el ser humano lo pide como ya hizo con la liberación y descubrimiento de nuevas drogas en los años 60.
http://ensayossociales.blogspot.com.es/2013/11/esperando-ser-felices.html

antonio 10/11/2013 13:18

Pues yo creo que los jipis de los 60 y los "héroes" del 68 ahora ocupan muchos altos cargos de la Administración, de la Política y de las empresas, y tienen mucha más responsabilidad de lo que creemos en todo lo que está ocurriendo. Por otra parte, los que me conocéis, sabéis que siempre he dicho que los jipis más jipis de todos los jipis ( John Lennon, por ejemplo) son tipos poseedeores de las más grandes fortunas. Me temo que la imagen de Rebeldía está en manos de gente con mucha pasta y poca integridad ( Sir Mick Jagger, otro ejemplo). La gente debería escuchar música y punto, no imitar el estilo de vida de millonarios de medio pelo o productos-basura( Melendi, claro ejemplo de mediocridad suma). Nando cita a Gandhi... una auténtica leyenda de la rebeldía. Intentemos buscar modelos más cercanos y cotidianos :
http://fundaciongomaespuma.org
http://www.ojodigital.com/foro/attachments/fotos-con-historia/19438d1206527228-fotos-con-historia-26-26-03-08-charlie-cole-el-rebelde-desconocido-tank-20man.jpg
http://www.fundacionvicenteferrer.org/es/
y muchos más...

Fernando Rivero 10/12/2013 15:18

Estoy de acuerdo en todo lo que dices, pero independientemente de lo que hicieran luego, en lo que se convirtieran -la mayoría en mercaderes-, lo que sucedió esos años hizo que la sociedad cambiara. Que después muchos de ellos la fastidiaran no le quita mérito ni importancia a lo que sucedió en los sesenta.

manuel Rivero 10/10/2013 14:46

Esto de las reivindicaciones generacionales me recuerda un artículo que leí hace años de Juan Cueto en el que se venía a decir que las reclamaciones que hacían los jóvenes de los sesenta habían servido, entre otras cosas, para hacer evolucionar los estados y era más o menos lo mismo que decían los de la polla records: donde decía sexo, droga y rock and roll dice luego herpes, talco y techno pop. En fin, creo que Agustín decía algo parecido ¿no?

Luis 10/11/2013 08:55

Claro, Manolo, por eso yo he evitado hablar de generaciones. Creo que hay gente -de toda edad- con ganas de rebelarse, gente que no se conforma ni da por bueno lo que se nos vende como bueno. Si detectamos tanta idiocia en nuestros jóvenes es simplemente porque ellos han sido siempre el espejo más luminoso de todas las sociedades (y, de paso, porque nosotros ya hemos pasado esa etapa, mal que nos pese), y porque la idiocia está ahí, en la sociedad, a manos llenas. Siempre la ha habido, pero lo importante es detectarla y denunciarla, y en esa tarea estamos muchos: muchos.

Luis 10/04/2013 12:42

La mejor rebeldía es la que nace de la confluencia de bravura, lucidez y nobleza de carácter, y a ella se adaptan los ejemplos que has puesto y otros que pudiéramos imaginar. Otras cojean por la falta de alguno de esos ingredientes (o de todos ellos), y no son más que poses. Recuerda, además, que llevamos décadas recibiendo de Arriba el mensaje del Pensamiento Único, de la muerte de las ideologías, y es lógico que muchos chavales limiten su afán de diferencia a lo meramente formal... hasta que llega el día en que se dan cuenta de la estafa, y se rebelan. Sí, yo también creo que hay mucha, muchísima gente con necesidad de cambiar las cosas en todas partes. Hay y siempre habrá gente valiente, lúcida y noble, que por tanto serán arena y no aceite en el engranaje del mundo (como dijo Günter Grass).

Fernando Rivero 10/07/2013 11:08

Cuando digo lo que he dicho, más que a estas nuevas generaciones, me estoy refiriendo a la nuestra propia. En esta de ahora sí creo yo más, aunque están demasiado inmersos en el hiperconsumismo, gracias también a nosotros.

Luis 10/07/2013 10:41

Pues yo sí lo creo, y lo veo. La costra está ahí, envolviéndonos a todos y cada uno de nosotros como personitas -democratísimas, la mayoría: ¡faltaría más!-, pero a cada paso va notando uno el sabor agrio del engaño... Otra cosa es que la "rebelión" sea más o menos visible, más o menos efectiva.

Fernando Rivero 10/06/2013 08:10

Siento discrepar en eso de que algún día se darán cuenta. A no ser que la vida los embista y se pongan las cosas feas, no creo que la mayoría de las personas reaccionen, habida cuenta de la educación que están recibiendo o hemos recibido, dirigida siempre a construir almas de redil. La mayoría pasaremos sin pena ni gloria, asumiendo cuantos yugos y miedos nos impongan (hipotecas, viajes exóticos y demás artículos de consumo). Ni siquiera la situación actual está dejando salir al león que deberíamos llevar dentro.