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La Iglesia sí está para fiestas - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

La Iglesia sí está para fiestas

Últimamente venía dando vueltas a la idea de apostatar, pues nada pinto yo en el seno de la Madre Iglesia. Sopesando pros y contras, medité acerca de lo que significa la Iglesia para un buen número de españoles y me dije: “Ésta es la religión perfecta”. Sin duda está hecha a nuestra medida, la de esa España que no quiere complicaciones y ha apostado por lo cómodo y lo fácil. No es como el Islam, que te obliga a orar varias veces al día mirando a la Meca, y a lavarte además. Encima debes estudiar el Corán, no te permiten beber alcohol, ni comer carne de cerdo… También la religión hebrea está regida por normas estrictas e imagino que lo mismo sucede con el budismo.

Reglas hay también, y no pocas, en el Cristianismo y el Catolicismo, pero ¿qué porcentaje de creyentes las cumplen? La relación de gran parte de la población con su iglesia se restringe a esos momentos que conllevan comilona y, claro, con lo que nos gusta en este país llenar el buche… ¿quién se lo va a perder? Antes del bautizo, comunión o boda, nos informamos, por supuesto, de qué bares hay en el entorno. Una prueba que evidencia lo que digo es que los actos referidos tienen más de hecho social que religioso, porque si no, ¿por qué se despilfarra y se alardea tanto cuando celebramos que un niño entra en el seno de esa Iglesia que preconiza la pobreza, o lleva por primera vez a Cristo, amigo de los pobres, en su cuerpo? Son simples excusas.

La realidad es que la gente ya no cree, bien por materialismo y falta de espiritualidad, bien por el exceso de la Iglesia en la sinrazón. No creen pero no dejan de ser católicos por conveniencia, porque es mucho más bonito casarte en una iglesia que en un juzgado y qué bonita está mi niña de blanco. Y la Iglesia se deja querer, también por conveniencia, porque le interesan las estadísticas favorables, que le suponen grandes recursos económicos provenientes de un Estado aconfesional y enormes beneficios fiscales, Iglesia que ha demostrado estar más ocupada en cuestiones económicas que en la salvación de las almas de sus fieles, más interesada en influir en la política del país, en los aspectos más mundanos, que en atraerse nuevos adeptos, porque mientras sigamos bautizando a nuestros hijos y casándonos por la Iglesia, las estadísticas les seguirán siendo favorables.

Por otro lado, no entiendo la aberración de la comunión por lo civil (este país no tiene arreglo). Si no quieres que tu hijo la haga, porque no crees, no tienes nada que celebrar –igual que no celebramos el cuatro de julio-. Otra cosa es que tu hijo nazca y quieras dar al hecho la trascendencia que tiene. Creo que nacer es más importante que entrar en la Iglesia.

Yo soy oficialmente católico, por ahora, porque en los años sesenta nadie se planteaba que las cosas no fueran así, pero, desde luego, mis hijos se quedarán “moritos” hasta que decidan que quieren formar parte de ese club; así no tendrán que apostatar. Eso sí, les enseño qué es el Cristianismo y quién Cristo (a quien miro con bastante simpatía), así como el Antiguo Testamento y la Mitología Griega, pues tenemos la obligación de conocer las raíces de nuestra cultura, sus cimientos. No sé si a la cúpula de la Iglesia le interesa que sus fieles conozcan bien la figura de un hombre que simbolizaba unas ideas que tan poco tienen que ver con lo que ha representado la jerarquía eclesiástica desde que en la Edad Media conquistaran el poder.

Fernando Rivero.

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