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Gente nueva - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Gente nueva

Temo que, si algún lector tiene este blog, esté pensando que soy persona dada a ver negro lo blanco o la botella medio vacía. Aunque no le falte razón a quien así piense, creo que hay muchas cosas por las que merece la pena vivir, cosas que alegran los ojos y el alma. Sin embargo, éste es un blog crítico y. como tal, debe hablar de aquello que está mal.

No obstante, para traer un poco de alegría, deseo expresar en este artículo mis sensaciones acerca de la generación de jóvenes de nuestra sociedad, menospreciada por los que no pertenecemos a ella. Creo que tengo elementos de juicio pues por mi profesión –más de veinte años impartiendo clase en Secundaria- no he dejado nunca de estar en contacto con ellos.

Al hablar de una generación entera se corre el riesgo de ser injusto, por lo que supone de generalización, pero al igual que hay críticas dirigidas al conjunto, quiero hablar de lo que me parecen alabanzas. Cada uno sabrá si en algo le tocan.

Lo que más se les reprocha es su falta de responsabilidad y madurez, su indolencia a la hora de fijarse y conseguir objetivos. Por lo que he podido apreciar, ésta es una verdad a medias. La primera parte es tan evidente como explicable. Si un niño crece sin ninguna responsabilidad ante la vida, porque para eso están sus padres, para dar la cara por ellos, salvarlos de cualquier situación, defenderlos incluso de aquellos que no son sus enemigos, comprarles de todo, los profesores para bajar el nivel de exigencia si no estudian, los jueces para amparar actitudes antisociales, etc., ¿podemos esperar que cuando crezcan sean personas responsables? Si un niño no tiene que esforzarse por nada, no se convertirá en un adulto que sepa sacarse las castañas del fuego.

Sin embargo, como tutor de 2º de Bachillerato, he comprobado que la mayoría de los alumnos saben qué carrera quieren hacer, la nota media que se exige y las materias que se imparten en ese grado; y han hecho un esfuerzo acorde con dichas exigencias. Para mí esto tiene un valor doble. Esforzarte en una sociedad que no sólo no te lo pide, sino que no ve la tenacidad como un valor en sí mismo, tiene doble mérito. Bien guiados, son además personas mucho más creativas a la hora de hacer trabajos y proyectos y saben utilizar bastante bien todos los recursos a su alcance.

Esta generación joven tienen una virtud que las anteriores no han demostrado: la empatía. Se entienden mucho mejor, se relacionan más y se conocen. Lo que más me llama la atención es su capacidad de tocarse. Parece algo muy simple, pero los que fuimos adolescentes en los 80, y mucho más los de generaciones anteriores, crecimos con esa lacra, esa ausencia de roce. Ahora una caricia no tiene por qué significar nada más, pero sí un acercamiento. Son, por tanto, personas mucho más desinhibidas y, en ese sentido, completas.

Ahora que se habla tanto de acoso escolar, que tiene una incidencia bastante menor de la que se piensa, aunque no sea por ello un acto menos perseguible y abominable, yo veo más bien que estos chicos se entienden, comparten sus problemas y se comprenden y ayudan.

Mucho me temo, eso sí, que van a ser (o están siendo ya) víctimas de esa educación que se les ha dado. Son chicos a los que se les ha pedido poco o nada y, sin embargo, el que consiga trabajar se va a enfrentar a un sistema laboral bastante duro, a una sociedad más injusta y despiadada. Bajar del cielo a la tierra es duro. Esperemos que no vayan del cielo directamente al infierno.

Fernando Rivero

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