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Frente Cívico Somos Mayoría - Prometeo Liberado

Publicado por Fernando Rivero García

http://www.un.org/es/documents/udhr/

http://www.un.org/es/documents/udhr/

         Para aprender algo, nada mejor hay que experimentarlo en carne propia. Cuando estudiaba literatura me costaba trabajo entender que a finales del siglo XIX todos los literatos españoles se vieran afectados por ese sentimiento pesimista que atravesaba sus obras como mortal estocada, como si algo latente los impeliera a la tristeza. Ahora lo veo claro, pues no tenemos más que salir a la calle para notar esa sensación de desánimo, ese velo imperceptible pero tupido de desengaño que ha cubierto el país y se ha apoderado de sus gentes.

       Estamos viviendo una situación desoladora y de emergencia: paro, dificultad para acceder a una vivienda y para llegar a principios de mes, falta de esperanza y confianza, corrupción política, seguidismo y falta de imaginación de una clase política inculta y sin ideales, desmantelamiento del Estado y sus servicios públicos, recorte de derechos y libertades cívicas, emigración de los jóvenes formados aquí, evidente manipulación informativa, estulticia generalizada… Ante este panorama, incluso las personas de costumbres e ideas conservadoras tienen infinidad de razones para ser de izquierdas. Sin embargo, la izquierda está muerta. ¿Podemos confiar en un partido que se hace llamar progresista pero tiene más semejanzas que diferencias con el PP?, ¿en unos sindicatos que aspiran cuando mucho a llevarse una porción mayor de la tarta? ¿Es que aún no nos hemos dado cuenta de que el problema radica en la tarta misma?

         La izquierda se basa ahora en cinco frases hechas y no consigue zafarse de la cultura del mercado en la que todos andamos inmersos. Es tal la aceptación que son pocos los que se salen de las lindes que éste marca. Para Izquierda Unida el éxito consiste en obtener algún diputado más -otra vez la tarta-, como si en este sistema bipartidista eso fuera a cambiar algo las cosas. Debemos llegar a la raíz del problema, que no es otro que el Mercado y el Capitalismo, el Poder real al cual todos estamos subyugados. La mayoría de la gente de este país está esperando que amaine la tormenta, que acabe la crisis y vuelva a salir el sol, para regresar cuando escampe a sus hábitos hiperconsumistas, reducidos ahora más por falta de dinero que de ganas. No se dan cuenta de que eso no va a ocurrir. La crisis no es sino un buen quite que ha puesto al Pueblo justo delante del picador, y éste se está ensañando. Ya sabéis cómo acaba el toro.

       El Capitalismo se basaba en que dos tercios de la población vivían a costa del trabajo del tercero. Ahora es un solo tercio, o menos, quien se aprovecha del resto. La clase trabajadora aspiraba a ser clase media, pero me temo que a partir de ahora es la clase media la que está abocada a ser clase trabajadora, aniquilado cualquier atisbo de esperanza y promoción social y personal en una y otra.

         Pero sí hay esperanza. En este panorama desolador nace una nueva fuerza, imaginativa y pensadora, de la mano de un político que siempre ha estado ahí, que se fue, pero quedándose: Julio Anguita. Ha nacido el Frente Cívico Somos Mayoría como fuerza ante un estado de excepción, una situación límite y especial ante la que tenemos que actuar. Tengo como defecto haber recelado siempre de los partidos. Soy un ciudadano, un ser político, pero nunca me he involucrado con nadie, porque pensaba que constreñirían mi pensamiento. Aunque nunca he cabido en unas siglas, el FCSM es otra cosa muy distinta. Anguita habla de manifestaciones pacíficas y silenciosas, de firmeza con buenas maneras, de ideas frente a eslóganes, de razón e inteligencia frente a violencia.

         Cuando leí el libro Contra la ceguera, me di cuenta de que la mayoría de las ideas que expresaba aparecían reflejadas en mi blog y las que no aparecían se hallaban en la recámara. Creo que se debe a que ambos tratamos de alejarnos del cliché. Y si no comulgara con las ideas de Anguita, tampoco habría problema, porque el Frente Cívico no se basa en una ideología concreta, partidista, sino que busca aglutinar a todos los que queramos un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos, como algún día ya escribí, pensando en ellos.

        La semana pasada fui a una conferencia que el Frente Cívico ofreció en Sevilla. Me acerqué no sin mis antiguas reticencias, pero cargado de la esperanza que contagia el libro que leí. Me asombró ver que estaba lleno hasta la bandera, con gente de muy diferentes edades y estilos, pero lo que más me gustó fue la voluntad aglutinadora que emanaba de las palabras de Anguita. Ya no es una cuestión de izquierdas ni derechas, sino de estar jodido; es el Pueblo que se une contra el Poder despojándose de aquello que separa a uno de otro y concentrándose en lo que los une, es trabajar juntos por la utopía de acabar con un sistema moralmente corrupto, corruptor y degradante. La utopía es la búsqueda de aquello que interesadamente nos han hecho ver como imposible. Como dijera Bertolt Brecht, no debemos “aceptar lo habitual como cosa natural, porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar.”

         Lo que oí allí se parece mucho a la partitura que llevaba mucho tiempo buscando. No es el Parlamento su objetivo ni se constituirán, al menos por ahora, en partido político. Lo que buscan es simplemente unir a gentes de distintas sensibilidades en torno a un proyecto común: el cumplimiento de la Solemne Declaración de Derechos Humanos aprobada por las Naciones Unidas en 1948, valiosísimo documento apoyado por la mayoría de los países del mundo e incumplido por todos. Trabajar por que no se sigan conculcando los derechos humanos -y constitucionales- constituye un campo fértil y abonado para la lucha, pues ninguna persona bien nacida podrá criticar este empeño. Se debe acabar la pelea estéril y pueril entre PP y PSOE, pues la lucha no está entre un liberalismo y una socialdemocracia que en su base ideológica tienen muchas similitudes. Ahora está el Pueblo ante sí mismo, ante su propia razón de ser.

          "Ya está otra vez Anguita con sus cosas", dirán los medios de manipulación serviles al Poder, "otra vez viene a importunar con sus historias" Yo, sin embargo, apoyo firmemente sus propuestas.

 

Fernando Rivero García

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