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Cuando un amigo se va - Prometeo Liberado

Publicado por Lola García

Cuando un amigo se va

Ha muerto Rafael Congregado, mi amigo Rafa. Con el corazón roto quiero hacer una semblanza de él, dejar por escrito su recuerdo.

El espíritu del “Macarena” se ha resentido, porque se nos ha ido una de las voces y presencias más prestigiosas y representativas de ese mundo “macareno” que entre muchos habíamos conseguido crear. Nos ha dejado un poco huérfanos y sólo espero que sepamos mantenernos en esa misma línea, aunque nos falte un soporte tan cualificado.

Rafael era un magnífico profesor, como atestiguan los que fueron sus alumnos. Mantenía una estupenda relación con éstos, con los profesores, con los padres/madres de alumnos, con el PAS. Le gustaba dar clase y se le notaba. Recuerdo cuando alguna vez, tras tomar café, me decía: "Me voy con mis poetas". "¿Con tus poetas?" le preguntaba yo. “Sí, con los que dicen que van a versificación”. Y eso lo decía con su sonrisa inolvidable, de la que solía hacer gala con frecuencia. Para él los alumnos eran una extensión de su familia, uno de los ejes de su vida.

¿Y qué decir de los profesores? Todos éramos mucho más que simples compañeros de trabajo. Éramos sus amigos, sus cómplices. Su sentido de la familia, andaluz y, por tanto, extenso, nos incluía a todos.

¿Y su familia? Eso era el colmo de su felicidad: desde Modesta a sus hijos y nietos, de los que se sentía tan orgulloso.

Pero si he dicho que era un magnífico profesor, era aún mejor persona: generoso, leal, sincero, alegre. Siempre con esa sonrisa cautivadora. Le quitaba hierro a todo. Era un hombre sencillo, con una vida sencilla, pero llena de pequeñas cosas. No necesitaba mucho para ser feliz: un cigarro, una cerveza y un buen amigo con quien hablar. Gracias, Rafa, por haberme dado la oportunidad de conocerte, por las muchas cervezas que nos hemos tomado juntos, por las muchas conversaciones interesantes a que ello nos ha llevado, por haber compartido contigo tantas cosas, por haberme prestado tu hombro para que llorara cuando lo necesité, por haberte reído conmigo, por haberme tomado el pelo, como el día en que hablábamos de las dificultades de hacer ver a los alumnos determinadas cosas y yo te explicaba el problema que había tenido aquel día para hacerles distinguir entre “watch/wash" o entre “wish/which. Tú asentías con la cabeza, como si me dieras la razón. Pero, pasados unos días, cuando estábamos reunidos los del Departamento de Inglés y tú pasabas con los de Física y Química, para mi sorpresa dijiste: “Mirad, ahí están los güichi-güichi. ¡Pues no que dice Mª Dolores que los niños no distinguen entre Güich y Güich!  ¿No será lo mismo?”. Y allí empezó la broma del nombre de los de Inglés.

Ayer en el Tanatorio tus hijos me decían que no te cuidabas y yo les decía que si “por no cuidarse” entendían el fumar o el tomarse unas cervezas, efectivamente no te cuidabas. Pero yo creía que habías vivido intensamente, sin necesidad de grandes cosas, sin aspavientos ni alharacas. Y has sido feliz. Ya quisiéramos todos que se pudiera decir eso de nosotros.

Recuerdo, Rafa, los orígenes de nuestra amistad. En Delegación. Gaspar y tú erais los que me hacíais caso en mis demandas como Directora del incipiente Instituto Macarena. Necesitábamos de todo y yo iba a la Delegación a pedir. Llegaba antes que vosotros. Ya cuando entrabais y me veíais, decíais: “Ya está aquí la pesada de Mª Dolores. ¿Qué querrá hoy?”. Y a mí no me importaba el calificativo y pedía y pedía, pues necesidades y carencias las teníamos todas. Y tú me decías: “Ya verás cómo te vamos a dejar el instituto. Si yo, el día que deje la Delegación, me voy a ir al Macarena”. A lo que yo contestaba: "Eso se lo dirás a todas”. De verdad, Rafa, no pensaba yo que hablaras en serio. Pero fíjate si fue verdad… y si has llegado a ser el alma del Macarena. Hoy el Macarena está de luto y llora tu insigne pérdida.

Te has ido como has vivido: sin hacer ruido, sin querer molestar, en pleno uso de tus facultades, sin dejar que te llegara la triste senectud. Pero te has ido demasiado a prisa, demasiado inesperadamente, sin dejarnos reaccionar, sin dejarnos despedirte.

Por eso quiero que estas líneas sean mi pequeña despedida, mi “adiós”, mi “hasta siempre”, mi “encantada de haberte conocido”. Nos has dejado, de verdad, un inmenso espacio vacío.

 

Lola García Martín

   

Ha muerto Rafael Congregado, mi amigo Rafa. Con el corazón roto quiero hacer una semblanza de él; dejar por escrito su recuerdo.

El espíritu del “Macarena” se ha resentido, porque se nos ha ido una de las voces y presencias más prestigiosas y representativas de ese mundo “macareno”, que entre muchos habíamos conseguido crear y del que Rafa era uno de sus miembros más representativos. Nos ha dejado un poco huérfanos y sólo espero que sepamos mantenernos en esa misma línea, aunque nos falte un soporte tan cualificado.

 

Rafael era un magnífico profesor, como atestiguan los que fueron sus alumnos.  Mantenía una estupenda relación con éstos, con los profesores, con los padres/madres de alumnos, con el PAS. Le gustaba dar clase y se le notaba. Recuerdo cuando alguna vez, tras tomar café, me decía: me voy con “mis poetas”. ¿Con tus poetas? Le preguntaba yo. “Sí, con los que dicen que van a versificación”. Y eso lo decía con su sonrisa inolvidable, de la que solía hacer gala con frecuencia. Para él los alumnos eran una extensión de su familia; uno de los ejes de su vida. ¿Y qué decir de los profesores?

Todos éramos mucho más que simples compañeros de trabajo. Éramos sus amigos, sus cómplices. Su sentido de la familia, andaluz y, por tanto, extenso nos incluía a todos.

¿Y su familia? Eso era el colmo de su felicidad: desde Modesta a sus hijos y nietos, de los que se sentía tan orgulloso.

Pero si he dicho que era un magnífico profesor, era aún mejor persona: generoso, leal, sincero, alegre. Siempre con esa sonrisa cautivadora. Le quitaba hierro a todo. Era un hombre sencillo, con una vida sencilla, pero llena de pequeñas cosas. No necesitaba mucho para ser feliz: un cigarro, una cerveza y un buen amigo con quien hablar. Gracias, Rafa, por haberme dado la oportunidad de conocerte, por las muchas cervezas que nos hemos tomado juntos, por las muchas conversaciones interesantes a que ello nos ha llevado, por haber compartido contigo tantas cosas, por haberme prestado tu hombro para que llorara cuando lo necesité, por haberte reído conmigo, por haberme tomado el pelo, como el día en que hablábamos de las dificultades de hacerles ver a los alumnos determinadas cosas y yo te explicaba el problema que había tenido aquel día para hacerles distinguir entre “watch-wash” o entre “wish/which”. Tú asentías con la cabeza, como si me dieras la razón. Pero, pasados unos días, cuando estábamos reunidos los del departamento de inglés y tú pasabas con los de física-química, para mi sorpresa dijiste: “mirad, ahí están los “güichi-güichi”. Pues no que dice Mª Dolores que los niños no distinguen entre “Güich y Güich?  ¿No será lo mismo?”

Y allí empezó la broma del nombre de los de inglés.

Ayer en el Tanatorio tus hijos me decían que no te cuidabas y yo les decía que si “por no cuidarse” entendías el fumar o el tomarse unas cervezas, efectivamente no te cuidabas. Pero yo creía que habías vivido intensamente, sin necesidad de grandes cosas, sin aspavientos, ni alharacas. Y has sido feliz. Ya quisiéramos todos que se pudiera decir eso de nosotros.

Recuerdo, Rafa, los orígenes de nuestra amistad. En Delegación. Gaspar y tú erais los que me hacías caso en mis demandas como directora del incipiente Instituto Macarena. Necesitábamos de todo y yo iba a Delegación a pedir. Llegaba antes que vosotros. Ya cuando entrabais y me veíais, decíais: “Ya está aquí la pesada de Mª Dolores. ¿Qué querrá hoy?” Y a mí no me importaba el calificativo y pedía y pedía, pues necesidades y carencias las teníamos todas. Y tú me decías: “Ya verás como te vamos a dejar el instituto. Si yo el día que deje la Delegación me voy a ir al Macarena”. A lo que yo contestaba:” Eso se lo dirás a todas”. De verdad, Rafa, no pensaba yo que hablaras en serio. Pero fíjate si fue verdad…. y si has llegado a ser el alma del Macarena.

Hoy el Macarena está de luto y llora tu insigne pérdida.

Te has ido como has vivido: sin hacer ruido, sin querer molestar, en pleno uso de tus facultades, sin dejar que te llegara la triste senectud. Pero te has ido demasiado a prisa, demasiado inesperadamente; sin dejarnos reaccionar; sin dejarnos despedirte.

Por eso quiero que estas líneas sean mi pequeña despedida, mi “adiós”, mi “hasta siempre”, mi “encantada de haberte conocido”. Nos has dejado, de verdad, un inmenso espacio vacío.

 

Mª Dolores Garcías Martín

 

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José Manuel 05/29/2013 11:58

Me he enterado hoy, me ha dejado destrozado la noticia.
Lo siento muchísimo. Yo sólo pasé dos años en SU instituto, y de ellos, sólo uno conociéndolo, pero sin duda, fue lo mejor que me llevé de mi estancia allí.
Pensaba ir a verlo como he ido otras veces cuando terminara la carrera, para compartir con él la alegría. Le debo más de lo que puedo imaginar.
Lo siento muchísimo

Antonio Jiménez 04/18/2013 08:21

Rafa Congregado es una de esas personas extraordinarias, grandes, imprescindibles en los proyectos colectivos que, afortunadamente, pasan desapercibidos - de otra forma, alguien nos las robaría- salvo para los que estábamos cerca. La gente como él hace posible el funcionamiento de las "pequeñas" máquinas del engranaje social; cumplen su función primordial de ser piedras angulares del edificio común sin aspavientos, con humildad y una entrega inusual. Compartimos responsabilidades en años duros, de cambios profundos en la Enseñanza Pública. Tuvimos una complicidad primordial, el humor y la esperanza. Cuando el desánimo cundía , Rafa levantaba el vuelo sobre las dificultades y encontraba un camino. Sí, se ha ido demasiado pronto un hombre grande, imprescindible. Los que fuimos compañeros de viaje lo sabemos. Y, a veces, cuidarse demasiado no resulta compatible con la forma de vida que habíamos elegido. Vivir esa vida es , probablemente, mucho más importante que vivir otra vida más larga y anodina. Rafa ha dejado entre sus compañeros una huella profunda de afecto, respeto y , ahora, de dolor sobrevenido por su temprana pérdida. Desde el IES Pino Montano, la vieja guardia quiere compartir ese dolor del IES Macarena. Un abrazo.

Fernando Rivero 04/18/2013 08:32

Coincido contigo y me sumo a tus palabras. Sea ésta la muestra de respeto y aprecio del IES Pino Montano, que siempre fue de la mano del IES Macarena en la búsqueda de la excelencia.