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Corrección política - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

¡Llegó la democracia! ¡Por fin puedo hablar, por fin me dejan! Hace calor hoy, el presidente del Madrid se ha enfadado con sus jugadores, otra cerveza, ayer me puse de coca hasta las orejas, y el Betis, anda que no es malo ¡Llegó la democracia! ¡Por fin puedo hablar, por fin me dejan!

Es realmente triste que hagamos un uso tan precario como el que hacemos en este país de la libertad de expresión. A lo mejor es que ya no damos para más, o a lo mejor es que hay otras formas de hacernos cerrar la boca, como la estulticia que se ha impuesto en esta sociedad, la frivolidad y, cómo no, la corrección política.

Al negro ya no se le puede llamar “negro”, aunque albino, albino… no sea; al gitano hay que llamarlo “de etnia” (¿pero de qué etnia, coño?) e “hipoacúsico” al que no oye, aunque esté sordo como una tapia. Yo una vez llamé “morenito” a un negro de dos metros y me dijo “morenita tu puta madre”. Pensé que era un grosero pero, pensándolo mejor, medía dos metros…

Éstos son sin duda aires que vienen de Estados Unidos, país racista donde los haya; allí no puedes decir “gordo” sino “overeater” (comilón), aunque no sea persona dada a esos abusos. El problema no está en las palabras, sino en los conceptos que representan. Si una persona no puede decir negro, sordo, gitano o gordo sin ruborizarse, probablemente tenga un problema de rechazo hacia esos conceptos, hacia esas personas. En América son muy progresistas, muy integradores, y ya no se dicen barbaridades como las que he mencionado, pero los afroamericanos siguen bastante fastidiados y a los overeaters se les puede echar de sus trabajos por sus hechuras.

El problema está, evidentemente, en la utilización de las palabras. Yo nunca voy a usarlas de modo despectivo y, si quisiera humillar alguna vez a alguien perteneciente a uno de estos grupos, no utilizaría tan fácil recurso. Yo soy extremeño, y andaluz, palabras de las que estoy muy orgulloso y que no voy a permitir jamás que se usen despectivamente en mi presencia, aunque hay gente que sí les da ese uso. Hay palabras, que yo jamás utilizo, que son intrínsecamente despectivas, como “charnego”, “negrata” o “bujarrón”, pero la mayoría de las otras estarán bien o mal usadas dependiendo de quién y cómo las diga. Mi deseo es siempre no ofender a quien no se lo merece, así que si a algún homosexual le molesta la palabra “maricón”, utilizaré la primera, porque “gay” sí es una mariconada que nada tiene que ver con nosotros.

Vivimos una época absurda en la que no nos dejan llamar a las cosas por su nombre y ya ni sabemos qué es cada cosa. Esto tiene para el Estado una ventaja enorme: en la conversación diaria de la calle, la nuestra, uno debe andarse con cuidado en cada palabra que pronuncia, cada frase que dice, porque siempre podremos ofender sin querer a alguien; la primera y principal consecuencia es que las conversaciones de las gentes se hacen anodinas, vulgares y faltas de chispa, de inteligencia y de ingenio (vamos, mismamente como en el Parlamento). Comprenderéis la ventaja que supone para el gobierno tener un pueblo que consuma y que no hable más que de sandeces y trivialidades. Lo único que queda es elevar a rango de artista a cualquier capullo, y todos contentos.

Ya sólo nos faltaba que viniera Bibiana Aído y nos dijera no sé qué rollo del masculino y el femenino. (Por cierto, ¿no se debería haber cambiado el apellido por “Aída”, para estar más en consonancia?). Demostró esa señora tener pocos conocimientos de lingüística y de lengua española, como un día explicaré si hablo del lenguaje co-educado. Sólo quiero dejar clara una cosa: estos aires también vienen de América, pero en inglés no hay diferencia de género en el artículo, ni en el adjetivo, ni en los pronombres personales, ni en los posesivos (excepto la 3ª persona del singular en estos dos últimos casos), ni en los demostrativos, ni en la mayoría de los nombres que se refieren a profesiones o nacionalidades. ¿Qué hay que cambiar para ser co-educados en inglés? “He”, “she” e “it”, "him", "her", "his", "her", cuando corresponda. Así también lo hago yo, no te fastidia…

Menos mal que al menos la Real Academia se mantiene en sus trece y no permite que no se acentúe “sólo” o que se usen los números cardinales en vez de los ordinales. Si lo hiciera, veríamos aberraciones como el cuarenta congreso del PSOE, en vez del cuadragésimo, o el veinte engaño del PP.

Ante tanta estupidez reinante, ante tanto lerdo imbécil que no se da cuenta de que le están chuleando la vida y asume como propias y defiende las tesis del gobierno que lo oprime, sólo me queda adoptar una actitud crítica y visceral y, parafraseando a algún paisano mío verato, decir de la forma más co-educada y políticamente correcta posible “versus tod@s a tomar por culo”.

Fernando Rivero

Garganta Jaranda. Cáceres.

Garganta Jaranda. Cáceres.

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