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Científica Casandra - Prometeo Liberado

Publicado por Prometeo Liberado

Científica Casandra

     La hija de Príamo y Hécuba no se conformaba con ser princesa de Troya; sus sueños aspiraban a mayor grandeza. Su hermano Héctor representaba la fortaleza y el honor, todo un símbolo para su reino, Paris, la belleza, y su gemelo Héleno era un gran adivino. Era precisamente aquí donde ella quería despuntar, conocer el destino de cualquier hombre, cualquier pueblo, saber de antemano cuanto fuera a ocurrir y convertirse así en la dueña de los vaticinios más fiables de la Hélade. La suerte la sonrió, pues todo un dios, el bello Apolo, se enamoró perdidamente de ella y quiso poseerla. Casandra no accedió sino después de haber sellado con él un pacto: ella le daría su cuerpo y su alma, pero antes él le enseñaría cuanto debía saber acerca de la adivinación, arte del que Febo era el dios. Y así ocurrió, pero cuando Casandra hubo obtenido lo que pretendía, cuando sintió en su interior la grandeza y fortaleza de quien todo lo sabe, se desdijo de su pacto y no cedió al desaforado Apolo lo que él tanto anhelaba. Otro desengaño para Febo, a él, el más bello de los dioses, el dios de la luz, la música y la poesía, lo había vuelto a rechazar una mujer, y eso no podía quedar así; pero el don se lo había otorgado con carácter vitalicio e irreversible, así que ideó una venganza terrible: forzó un beso de la princesa y, mientras la besaba, escupió en su boca, arrebatándole de ese modo el don de la persuasión.

     Casandra predijo los grandes males que su pueblo iba a soportar, el inmenso dolor infligido por los griegos: la llegada de la bella Helena con Paris y sus nefastas consecuencias, la muerte de Héctor y la de Príamo, la esclavitud de Hécuba y la destrucción de su querida Troya. Recorría las calles como una loca anunciando sus vaticinios, pero nadie la creyó, ni sus padres, ni sus hermanos, ni los más viejos consejeros, ni el pueblo llano, la hija de Príamo se ha dementado, decían, vaticina –cosa inconcebible- el fin de nuestro próspero reino, una loca, una agorera demente y aguafiestas, eso es lo que es. Así que sus padres y sus hermanos, su pueblo entero, la dieron por perdida. Pasó el tiempo y todos sus vaticinios se fueron cumpliendo uno por uno, pero ni aun así hubo alma humana que creyera el siguiente, tal es la fuerza de la venganza de un Febo enfurecido. Ella predijo que con el gran caballo los griegos les regalaban la muerte, que iba preñado de guerreros sedientos de sangre y dolor, pero tampoco entonces fue creída. Al final, esclava concubina de Agamenón, conoció a la única persona que dio crédito a sus palabras, Clitemnestra, y ése fue su fin, pues la esposa del rey de Micenas le arrebató la vida para que no fuera pregonando sus planes para el inminente asesinato de su esposo.

     Triste vida la tuya, Casandra: conocer los males que acechan a tu mundo, a las personas que quieres, y no poder hacer nada para remediarlo, porque nadie te cree y deambulas loca y obsesionada, acompañada sólo por la terrible soledad, esperando el advenimiento de las mayores desgracias, catástrofes indecibles, y nada puedes hacer sino esperar, resignada, la llegada de la muerte.

    A lo largo de la Historia ha habido muchas Casandras, tristes aguafiestas que pregonaban que el valiente Calígula nada bueno podría traer, que Hitler y el nazismo iban a significar un desastre para la humanidad, pero de qué sirvió.

     Ahora Casandra se ha vestido de científica -lleva gafas y bata blanca- y predice el fin de nuestro modo de vida, del planeta tal y como lo concebimos. No es un conocimiento otorgado por la divinidad, sino fruto de muchos años de investigación y esfuerzo de concienzudos científicos que están llegando a conclusiones terribles, que el planeta, nuestra casa común, no soporta y se está rebelando contra el uso desmedido que hacemos de aquello que nos regala y le devolvemos, ingratos, en forma de basura.

     Actualmente somos casi siete mil millones los habitantes del planeta, tres mil más que hace treinta años, y todos queremos vivir como se vive en Estados Unidos, el mayor despilfarrador de recursos y productor de residuos. Si todo el mundo consumiera lo que Europa, harían falta cuatro planetas para abastecernos; cinco si consumiéramos lo que Estados Unidos. Ahora hay dos potencias que están llamando a las puertas del hiperconsumismo, que reclaman su derecho a devastar la Tierra igual que nosotros. China y la India suman dos mil quinientos millones de personas, ¿os los imagináis consumiendo a nuestro ritmo? ¿Es que tienen menos derecho? Hemos acabado en doscientos años, crecientemente en los últimos cincuenta, con un recurso natural, el petróleo, que la Tierra ha tardado millones de años en producir y, para consumirlo, hemos contaminado el aire con gases tóxicos que han dañado la barrera con que el planeta se protegía del Sol.

     Llevamos ya demasiados años utilizando la ruda técnica de las limpiadoras sucias, es decir, esconder bajo la alfombra aquello que no queremos ver. Nuestra alfombra es el monte, son los ríos y es el mar, la Naturaleza a la que hemos dado la espalda y fustigamos, puesto que el hombre actual no valora aquello de lo que no pueda sacar tajada a corto plazo. La contaminación en nuestros ríos y mares es tan evidente que uno sólo necesita acercarse y olerlos para darse cuenta. A pesar de saber que el plástico no se degrada, producimos cada vez más y lo tiramos donde nos parece cuando no nos es útil. Nos asquea ver un excremento de animal, alimento de la tierra, pero no tenemos ningún pudor en dejar la bolsa de basura o la lata de cerveza en medio del monte. En el océano Pacífico hay una masa de plástico de un tamaño equivalente a media Europa, prisión y tumba para incautos bancos de peces que pasan por allí.

     La científica Casandra nos dice que se avecina un cambio climático, devastador efecto de las barbaridades que el hombre está haciendo, que vamos a vivir un calentamiento, con las consiguientes subidas de temperaturas, deshielo de los Polos y crecida del nivel del mar y, ni por ésas, aunque sea algo que nos vaya a afectar personalmente, hacemos algo para remediarlo.

     Vivimos un tiempo de cambio de ciclo y a los poderosos les está dando igual cualquier consecuencia: que la gente se muere de hambre, apelamos a la selección natural de Darwin, que somos ya demasiados; que el planeta se está haciendo inhabitable, no me importa siempre que yo me beneficie. Pero no toda la crítica debe ir dirigida contra ellos, pues todos tenemos nuestra parte alícuota de responsabilidad. No queremos creer lo que la científica Casandra nos advierte porque es cómodo seguir viviendo como vivimos. ¿Estaríamos dispuestos a no consumir tanto plástico, a movernos andando o en servicio público, en vez de gastar gasolina y contaminar el aire, para cualquiera de nuestros movimientos, a mantener en nuestras casas temperaturas aceptables y no extremo calor en invierno y frío en verano, a no consumir compulsivamente todo lo que se nos pone por delante y arrojar a la basura lo que aún es útil? Creo que las respuestas a estas preguntas son esenciales.

     No es necesario que la embatada Casandra nos advierta de las consecuencias; la simple vista de un naranjo en flor en diciembre o los brotes nuevos en árboles que aún no han perdido las hojas del otoño son buena prueba. Aunque vivamos de espaldas al campo, debemos ser conscientes de que la Naturaleza es nuestro pasado, presente y futuro y sin ella el planeta, nuestra casa, será un lugar inhabitable.

     Como personas que somos, como padres que desean dejar a sus hijos un mundo mejor, debemos promover una nueva forma de vida, menos consumista, más dirigida hacia nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Ello nos proporcionará una existencia más profunda y más humana y seremos menos esclavos de las cosas.

Fernando Rivero García

Si queréis indagar en este tema, os recomiendo las siguientes páginas:

http://neven1.typepad.com/blog/

http://www.skepticalscience.com/

http://thinkprogress.org/climate/issue/

http://www.guardian.co.uk/environment

http://insideclimatenews.org/news/20130111/new-york-times-dismantles-environmental-desk-journalism-fracking-climate-change-science-global-warming-economy

'Heat, Flood or Icy Cold, Extreme Weather Rages Worldwide': http://www.nytimes.com/2013/01/11/science/earth/extreme-weather-grows-in-frequency-and-intensity-around-world.html?pagewanted=1&_r=0&ref=earth

http://arctic-news.blogspot.com.es/

http://a-m-e-g.blogspot.com.au/

 

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