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Agustín García Calvo, maestro numeroso - Prometeo Liberado

Publicado por Luis Rivero

Agustín García Calvo, maestro numeroso

        La muerte de cualquier persona querida nos derrama el helado vacío de su ausencia perdurable. La muerte de un creador, aunque se ve en apariencia compensada precisamente por el legado de su obra, resulta paradójicamente una doble pérdida, pues con la persona muere toda posibilidad de creaciones nuevas.

      El pasado jueves, 1 de noviembre, moría Agustín García Calvo, recién estrenados sus 86 lúcidos años, y ese mismo día nacía el que su propio verso llamara “el mundo que yo no viva”. Nos ha dejado su muy amplia obra escrita y aun algunos testimonios orales, que el público puede encontrar con creciente facilidad sobre todo a través de los portales de la editorial Lucina y del Baúl de trompetillas. Un repaso a su producción hasta 2007 pongo también a vuestra disposición en el documento anejo a este texto.

       Ésa es la herencia que al ritmo de su vieja máquina de escribir y de su voz cautivadora nos fue ganando desde sus años jóvenes y que con acuciante empeño avaricioso ha enriquecido en las dos últimas décadas. A través de esas páginas, de esos recitales y conferencias, podremos penetrar, guiados por su formidable inteligencia y su no menos sólida formación y sabiduría, en los entresijos y mecanismos que gobiernan nuestros días, desde los sutilísimos engranajes con que lengua y pensamiento modulan nuestra percepción de las cosas hasta las no siempre tan sutiles estratagemas con que el Poder intenta embotarnos esa vista. Pero Agustín siempre ha sido un maestro de números, de ritmos, y no ya como docto teórico de esas alternancias que rigen el lenguaje y su uso artístico, sino muy especialmente como creador de lengua, como poietés. Agustín García Calvo ha sido, por encima de todo y aun –tal vez– de su propio empeño más consciente, un poeta, un hombre que a través del juego de tiempos sobre el que se asienta todo discurso poético (más aún si es texto dramático) ha conseguido arrastrar a su público a atalayar con emoción vertiginosa la hechura de su propia vida y de los sentimientos que jalonan sus senderos.

      Agustín, también, ha representado el rarísimo papel de humanista, de persona que consagra todo su saber y aprendizaje a mejorar la dignidad de sus congéneres, a compartir el fuego conocido, lo que en su pecho se acercaba sobre todo a la libertad del común. Sus muchas y muy afianzadas lecturas de grandes obras no fueron en ningún caso excusa para el efímero lucimiento cultural que tanto detestaba sino cantera sobre la que dar vida a nuevas páginas llenas de la frescura de lo recién creado. Sabía que el humanismo jamás puede limitar el objeto de su curiosidad a campos específicos del conocimiento y que sólo será creación digna de hombres libres aquella que trascienda los estrechos límites de su disciplina: que la hoja no es plenamente hoja por nutrir al árbol, sino cuando además ha dado frescor y susurro en una siesta de verano, color en la otoñada y nueva savia al suelo de la primavera.

LUIS RIVERO GARCÍA.

 

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Manuel Pombero 11/07/2012 23:43

Voy siempre un poco atrasado con las lecturas del correo electrónico y demás mensajeros de las nuevas tecnologías. Espero que no por tardías mis palabras dejen de acompañarte en estos momentos en los que sientes la ausencia del amigo y maestro humanista.

Un abrazo,

Manuel

Manuel Rivero 11/07/2012 17:51

Cuando el día 12 de Octubre, fijaos primos que fecha, Amancio Prada en su recital Libertarios, con canciones de Agustín, Chicho (con él y con Miguel Ángel me gusta pensar que estará ahora por ejemplo en ese lugar al que vamos cada noche cuando nos quedamos profundamente dormidos) y Leo Ferré, contó que al maestro le había dado un achuchón, supe que esto iba a ocurrir y de alguna manera anticipé allí mismo en el Gran Teatro todo esto que ha pasado, incluida esa cosa medio fría medio estúpida que ha escrito Savater.
Es una gran pérdida pero comprendo que su vista y su corazón no aguantarán más esta España asquerosa.
Un saludo para vosotros.

Miguel Á. Cortés 11/06/2012 23:22

Luis, miro el obituario de El País estos días para leer tu reseña de lo que fue Agustín y lo que nos ha dado. No la encuentro, no sé si porque es pronto o porque le respetas su voluntad de no aparecer en los medios del Poder. En cualquier caso, esto que he leído es lo que buscaba. Aunque maestro numerosísimo, ya se podría dar por satisfecho por tener un discípulo como tú.

Luis Rivero 11/07/2012 12:35

Estoy escribiendo algo para la revista científica "Exemplaria Classica", que me lo ha encargado, para hacer llegar la noticia fuera de España a quienes lo conocieron y a quienes no. Los grandes medios no se dignaron recoger el viernes la noticia en portada, como de veras creo que merecía la talla de este hombre, pero todos sabemos la incomodidad (u hostilidad abierta) que les producía. El Telediario de TVE-1 ni siquiera lo mencionó. Así las cosas, creo que es más digno saltarnos esos medios y hablarnos por este otro canal, mucho más común.

Fernando Rivero 11/07/2012 00:51

¡Hombre, Míchel! ¡Qué alegría verte por aquí! Luis no ha escrito nada en El País, ya te contará por qué.

Fernando Rivero 11/06/2012 00:17

En tu caso, además, se fue un amigo.