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Label-less - Prometeo Liberado

Publicado por Fernando Rivero García

Label-less

     Hemos perdido algunos trenes. En unos casos ha sucedido por miedo a lo nuevo, a lo desconocido; en otros, por recelo de todo lo que proviniera de los estamentos políticos. Era un claustro mayor, olmo que no puede dar peras, buenos profesionales que, debido a su edad, no se veían con las suficientes fuerzas, ganas o destreza técnica para afrontar los nuevos retos, lo que no ha de restar mérito a sus décadas de docencia.

      Hemos perdido trenes que con viento fresco marcharon, pues no se les permitió parar en nuestra estación, cosa que aplaudo; como la mal llamada Ley de Calidad, cuyo verdadero rostro -su objetivo- era el maquillaje de los resultados y el falseamiento de la realidad, para lo cual la Administración concedía dádivas a los profesores e institutos que se acogían a ella a cambio de un compromiso de ostensible mejora de los datos que ofrecían. Después de décadas de decepciones, de frustraciones profesionales y de fracasos personales de los alumnos, la Junta de Andalucía por fin dio con la tecla, la famosa varita mágica de la excelencia: comprar a los profesores para que aguantaran cualquier vejación sin escribir un informe y aprobaran a estudiantes alérgicos a los libros, no se fueran a estropear las bonitas estadísticas que los jefes tanto ansían. Algún malintencionado pensará que comprar la solución de los problemas es típico de nuevos ricos, pero se equivoca, que la Junta de Andalucía, y más aún la Consejería de Educación, siempre obran con sentido común y de buena fe. Ésas son sólo maledicencias; estoy seguro de que fue una ley muy meditada.

     Tampoco echo de menos el Proyecto TIC, o de nuevas tecnologías, que significaba que habría un ordenador para cada dos alumnos, y poco sitio, por cierto, para poner cuadernos y libros. Critico la forma en que se quisieron implantar las nuevas tecnologías, pero no su uso, porque me he preparado para ello y soy asiduo usuario del aula virtual de Moodle y de la pizarra digital, que, cuando funciona, es una herramienta fantástica que cambia radicalmente la forma de enseñar. Lo criticable e ininteligible desde un punto de vista político es que la Administración triplicara iguales recursos: un ordenador de clase para cada dos alumnos, portátiles para cada uno y pizarras digitales para el aula. Los ordenadores de las clases de muchos colegios acabaron llenándose de polvo en olvidadas estancias, porque no permitían a los estudiantes ver la pizarra, ni a sus profesores verles la cara; no preguntéis qué habrá sucedido con los portátiles de los alumnos. ¿No habría sido más efectivo instalar pizarras digitales en cada grupo y no sólo en Primero y Segundo de ESO?

      Con viento fresco algunos, pero otros, como el bilingüismo, son trenes que anhelo, a pesar de estar en contra del elitismo inherente a este programa. Lo siento: el grifo se cerró. Los nuevos ricos vuelven a ser pobres y ya no hay dinero para más.

     Estos programas han provocado que haya dos categorías de institutos: aquellos que se acogen a cuantos proyectos oficiales salen y perciben dinero por y para ellos, y los que no, que solemos andar a la cuarta pregunta. No somos Centro TIC, pero tenemos un Ciclo Formativo de Informática y nos gustaría poder usar botones para encender los ordenadores, en vez de manivelas. Creo que éste es un buen momento para denunciar que los institutos de la provincia de Sevilla, e imagino que de toda Andalucía, han visto reducida su ya exigua asignación en un veintidós por ciento en dos años, veinticuatro mil euros menos en nuestro caso. Tiene razón nuestra Presidenta al afirmar que en Andalucía no hay recortes, pero calla la segunda parte: aquí no podemos decir que haya recortes porque ya hemos sobrepasado ese estadio y malvivimos en el de la asfixia. Cuando no podamos, en breve, pagar la luz, el agua y el gas para la calefacción hablarán de mala gestión interna, pues suya no va a ser nunca la responsabilidad. Por cierto, la semana pasada liberaron el pago de la parte que nos debían haber enviado en octubre. Eso sí, ya oigo hablar de planes para dotar de tablets a los alumnos; consolas, no, que están esperando a que salga la Play 5.

   En Pino Montano no tenemos ni una etiqueta con que publicitarnos, no podemos adornarnos con un cartel que rece “Centro TIC” o “Centro bilingüe”, porque son cosas intrínsecas las que confieren calidad a nuestro instituto. No somos bilingües, pero el nivel de Inglés que se exige es alto y la mayoría de los planes y proyectos que llevamos a cabo –Motivación, Cine, Musealización y Educación Financiera-, aquellos que de verdad hacen de él un instituto único, han nacido de dentro, de las ganas y los conocimientos de los profesores que aquí trabajan. ¿Puede estar mejor aprovechada una asignatura de una hora a la semana como lo está aquí el Proyecto Integrado? Dirigido por Rafael Albaida, se ha convertido en algo muy serio. Él sigue enseñando a los alumnos de 1º y de 2º de Bachillerato a hacer cine a muy alto nivel, el museo continúa nutriéndose con nuevas obras gracias a Concha Escamilla y Elena Villalobos vuelve a tener reconocimiento fuera de Sevilla y Andalucía. Y el Plan de Motivación sigue desarrollándose con el esfuerzo y la dedicación de los profesores de Pino Montano.

      Esta vez ha sido Jordi Évole quien ha reconocido el mérito de la profesora de Economía, solicitando grabar en nuestro instituto su programa, Salvados, que versará acerca de la Educación Financiera. ¿Por qué? ¿Porque somos más guapos? También por eso, según me confesó, pero fundamentalmente porque todas las pesquisas en internet llevaban a sus colaboradores a Pino Montano, el instituto de un barrio de Sevilla que lleva tres años en primera línea en esa materia, ganando premios con sus alumnos o quedando finalista allá donde va. Estuvieron rodando el veintiuno de enero el programa que se emitirá el próximo domingo veintidós de febrero. Para nosotros esto no es sino un espaldarazo, un reconocimiento al trabajo bien hecho que nos anima a seguir por el camino emprendido, la senda que nos conducirá inevitablemente a esa excelencia real que las estadísticas no son nunca capaces de apreciar. Puede que a partir de ahora ya no ganemos más premios porque Elena lo hace todo bien, menos mentir, como comprobaréis si veis Salvados.

      No tenemos etiquetas pero tampoco las necesitamos, porque, como sucede con las grandes marcas, el mero nombre del instituto es garantía de calidad, y no precisamos más adornos. No veáis presunción en mis palabras, que, aunque forme parte del equipo que lo dirige, mío no es el mérito, sino de un claustro de profesores que saben hacer las cosas bien y de unos alumnos fantásticos que, como siempre me gusta decir, son lo mejor que hay en los institutos.

Fernando Rivero García

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Elena V. 02/17/2015 19:33

Querido Fernando:
Me gusta tu artículo, me identifico con casi todo su contenido; el derroche por un lado y la austeridad por otro, los sinsentidos de esta Administración para la que trabajamos. Afortunadamente disponemos de cierta autonomía que nos permite crear, innovar y ayudar a crecer a nuestro alumnado y a nosotros con ellos. Efectivamente somos un gran instituto, el potencial y la calidad humana es incuestionable y ,por ello, todo lo demás viene rodado sin precisar etiquetas.No estoy de acuerdo en que todo lo hago bien, todos lo intentamos hacer lo mejor posible y seguiremos ganando premios porque continuaremos en la linea del esfuerzo y la motivación que nace del corazón, la materia prima la tenemos y es de excelente calidad.

Prometeo Liberado 02/17/2015 19:36

Thank you for being here. Do never move on, babe.