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Programa de Diversificación Curricular - Prometeo Liberado

Publicado por Fernando Rivero García

Programa de Diversificación Curricular

      No estoy de acuerdo con esa visión de que el Título de Secundaria deben conseguirlo sólo aquellos alumnos que estén preparados para cursar Bachillerato. Si bien la ESO, especialmente 4º, tiene una función propedéutica, es decir, como base para posteriores estudios, también tiene un carácter final o de llave para los Ciclos Formativos. Dado que es el título básico que concede el Estado español, deben conseguirlo todos aquellos que demuestren un nivel mínimo y suficiente madurez intelectual y personal. Aun diría que se les debería conceder a todos aquellos que se hayan esforzado, aunque sus resultados no hayan sido del todo positivos. Quien no lo obtenga se habrá cerrado todas las puertas y mucho me temo que en el futuro no andará lejos de la exclusión social. Los tiempos han cambiado. Además de instruir, el ESO tiene una clara función socializadora, correctora de desigualdades sociales. El problema es que muchos estudiantes, desoyendo los consejos de sus profesores, optan por hacer Bachillerato sin la mínima preparación que se requiere para este nivel.

       No todos los alumnos llegan, sin embargo, a la Enseñanza con las mismas herramientas ni en las mismas condiciones. Esas diferencias, que ya se evidencian en la Educación Primaria, se acrecientan notablemente en la Secundaria, diferencias que tienen su raíz en desigualdades sociales y actitudes y aptitudes individuales. Para ello la ley arbitra medidas de atención a la diversidad que buscan el éxito de todos los alumnos, sean cuales sean su procedencia y características. Estas medidas son, por ejemplo, la permanencia en el mismo nivel si no se han conseguido los objetivos, las clases de Apoyo y de Compensatoria, las Adaptaciones Curriculares, significativas o no, los Refuerzos en Lengua y Matemáticas, las clases de Acompañamiento, el Programa de Formación Profesional Básica (antiguo PCPI) y el Programa de Diversificación Curricular. Exceptuando las AACC significativas, todas estas medidas van encaminadas a la obtención del título.

      Es imposible garantizar el éxito de ninguna de ellas sin la necesaria base de la motivación y del esfuerzo de los alumnos, por lo que los resultados son bastante irregulares. El único programa que suele tener un éxito rotundo –entre el 90% y el 100% de aprobados y titulados- es el de Diversificación Curricular en 3º y 4º de ESO.

      A pesar de las primeras reticencias, lleva casi dos décadas ofreciendo excelentes resultados, infinitamente mejores que cualquier otra medida de atención a la diversidad. Al principio, tanto alumnos como padres, incluso no pocos profesores, lo veían como un pelotón de tontos (así lo llamaban), visión muy alejada de la realidad que hacía mucho daño tanto al programa como a sus integrantes, hasta el punto de que había alumnos que se negaban a entrar porque les resultaba denigrante.

     Hoy todos sabemos que Diversificación es un premio que hay que merecerse, un premio para los alumnos que se esfuerzan a pesar de su falta de base o de destrezas y recursos intelectuales, una forma ideal de enseñanza para pocos alumnos, elegidos por dos razones fundamentales: difícilmente obtendrían el título fuera del programa y probablemente lo obtendrán si están dentro. Requisito fundamental para su inclusión es que demuestren mucho interés y sean trabajadores, pues si llenamos el grupo de alumnos cuya falta de base procede de la indolencia, estaremos premiando la pereza y los resultados no serán buenos. Tampoco debemos matricular en él a alumnos que no tengan desfase curricular, pues se aburrirán y acabarán siendo disruptivos.

      Si he querido traer el Programa de Diversificación Curricular es porque, a pesar de haber resultado ser una de las mejores medidas de la LOGSE, la LOMCE de Wert quiere acabar con ella tal y como la entendemos. No va a ser fase terminal de estudios, sino que se implantará en 2º y 3º de ESO, viéndose los alumnos obligados a cursar el currículum ordinario en 4º de ESO, lo cual los llevará indefectiblemente al fracaso. Ésta es una de las muchas pruebas de que la nueva ley no busca la integración, sino la exclusión, devolvernos a los siglos XIX y XX. En los países europeos se apuesta por tener el mayor número de personas bien formadas intelectual y profesionalmente. No entiendo, por tanto, cuál es la filosofía de esta ley, qué resultados pretende obtener. La exclusión sólo conduce a la marginalidad, y ésta no es buena para la sociedad.

     Conseguir que cada promoción titulen diez o quince alumnos abocados al fracaso es rentable desde un punto de vista político, económico y social y muy gratificante para los profesores. En algunos casos el problema surge porque a los alumnos no les ha llegado la madurez intelectual en su momento y se quedan atrás en la carrera, tan atrás a veces, que es imposible que lleguen a la meta. La función del Programa de Diversificación Curricular es empujarlos para que lo consigan por sus propios medios. ¿Qué más se puede pedir a un estudiante si ya da todo lo que tiene?

     Ése es el momento del profesor, el que lo convierte en Maestro, el que lo obliga a acercarse al estudiante y trabajar con él codo con codo y a venir al instituto sin anillos que se le puedan caer, sin ese prurito de excelencia que tanto nos condiciona. Eso también es excelencia, eso es ceder la llama de Prometeo. Aunque estoy satisfecho del trabajo con mis alumnos, nada se puede comparar con lo que conseguí con algunos que llegaron con un nivel bajo y salieron de mi aula habiendo aprendido mucho. El mérito de enseñar a quien coge las cosas al vuelo es ínfimo comparado éste: transmitir el conocimiento a quien le cuesta trabajo aprehenderlo. Sócrates, que como sabemos era muy preguntón, lograba que esclavos con nula base intelectual entendieran complejos teoremas matemáticos y lógicos.

     Indecible fue el orgullo que sentimos en Pino Montano cuando hace un par de años conseguimos nuestras primeras tituladas en Bachillerato provenientes de Diversificación, alumnas que ahora estudian en la Universidad o cursan estudios de Grado Superior en Ciclos Formativos. Debemos buscar a Einstein, por supuesto, dar el máximo nivel a quienes puedan alcanzarlo, pero ello no debe desviar nuestra mirada del tropel de alumnos con menor ambición o aspiración intelectual, exigiéndoles también a ellos, eso sí, el máximo que puedan dar. Eso es inversión de futuro.

Fernando Rivero García

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Fernando Rivero 10/31/2014 08:17

http://antoniojimenezca.blogspot.com.es/2014/10/por-que-elegi-impartir-diversificacion.html

Artículo de Antonio Jiménez al hilo de la Diversificación.

María José G. Notario 11/03/2014 22:04

Yo también soy profesora y doy clases del Ámbito Socioligüístico. Este alumnado responde no sólo a contenidos sino a una educación emocional que, difícilmente se obtiene en un aula ordinaria. Un solo éxito académico de estos alumnos, justifica su existencia.